Durante la década de 1950, el gusano barrenador del Nuevo Mundo generó grandes pérdidas para los productores ganaderos de Estados Unidos. La plaga costaba entre 50 millones hasta 100 millones de dólares anuales por daños en la región suroeste del país.
Un intenso programa logró que el insecto fuera erradicado del territorio nacional, desplazando su presencia hacia el sur hasta Panamá. Ahora el parásito avanza nuevamente hacia el norte, tras alcanzar áreas de Texas o Nuevo México.
El avance de las larvas devoradoras de carne generó alarma por el riesgo para el ganado, la vida silvestre, las mascotas o los seres humanos. Investigadores de la Universidad de California en San Diego junto a los Servicios de Salud Pública del Condado de San Diego desarrollaron una herramienta de rastreo.
El tablero estima el nivel de riesgo por cada condado al recopilar detecciones confirmadas, condiciones ambientales favorables o reportes periodísticos. Seema Shah, directora médica de Epidemiología del condado, explicó que los informes en los medios permiten identificar amenazas tempranas. "Los mecanismos tradicionales de denuncia para la salud pública suelen sufrir retrasos", indicó la especialista.
Un parásito letal
La diferencia principal del gusano barrenador radica en su alimentación. Muchas larvas consumen material en descomposición, pero las de dicho insecto se alimentan de tejido vivo sano.
Las hembras depositan sus huevos en heridas abiertas o aberturas corporales naturales para que las crías perforen la piel. Las lesiones crecen rápidamente, aumentando el riesgo de infecciones secundarias que pueden matar a los animales sin el tratamiento adecuado.
Las personas pueden infectarse en situaciones excepcionales. La transmisión humana no ocurre de persona a persona como un virus respiratorio. Las larvas ingresan por heridas o membranas mucosas, y requieren una extracción rápida para evitar daños severos en el tejido circundante.
La expansión territorial se produce mediante el vuelo de los adultos a lo largo de varios kilómetros o por medio del traslado de animales infectados.
Mark Beatty, subdirector médico de Epidemiología del condado, comentó que el avance fue inesperado. "Sabíamos en 2023 que el gusano barrenador del Nuevo Mundo se movería hacia el norte, pero no esperaba que lo hiciera tan rápido", advirtió el médico.
Además, precisó que una vez cruzada la frontera texana las detecciones aumentaron rápidamente porque el insecto regresó a su hábitat natural. "La herramienta te da una idea de dónde podrías esperar ver casos a continuación. Eso resulta útil para determinar cómo deberíamos prepararnos", sumó Beatty.
Nueva estrategia
Las autoridades estadounidenses implementan medidas similares a las utilizadas en la exitosa campaña biológica original. El Departamento de Agricultura lidera un programa que combina la liberación masiva de machos esterilizados por radiación junto con pesticidas o cuarentenas restrictivas. Cuando las hembras salvajes se aparean con ellos, no producen descendencia viable, provocando un colapso poblacional.
Simultáneamente, científicos universitarios desarrollan tecnologías genéticas de próxima generación para fortalecer el control de la plaga.
Emily Trumbull, veterinaria del programa One Health, destacó la importancia de la colaboración conjunta. "Las moscas pueden afectar a cualquier animal de sangre caliente, por lo que trabajar con los veterinarios resulta fundamental para identificar casos sospechosos", afirmó.
El tablero de rastreo surgió mediante Resilient Shield, una iniciativa académica financiada por los Centros para el Control de Enfermedades.
Elia Aronoff-Spencer, profesor de medicina a cargo del proyecto, subrayó que el sistema responde directamente a prioridades dictadas por los socios. "No construimos en el vacío", concluyó el investigador sobre la arquitectura modular que fortalece las respuestas de salud pública.
En pocas palabras
- Parásito peligroso: un gusano barrenador que devora carne amenaza al ganado tras reaparecer en EE. UU.
- Alarma sanitaria: las larvas se alimentan de tejido vivo, generando riesgo para animales y humanos.
- Nueva estrategia: se implementa un programa con machos esterilizados y tecnologías genéticas para controlar la plaga.

