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Programa Artemis

Un joven mendocino probó los trajes de la misión espacial Artemis II financiados por la NASA

Marcos Bruno estudió Ingeniería Mecatrónica en la UNCuyo y fue el responsable de probar la eficiencia de los trajes para los astronautas que orbitarán la Luna

Por Paola Alé

Inesperadamente, la misión espacial Artemis II tiene un vínculo con Mendoza. Es porque en ella trabaja Marcos Bruno, un mendocino que forma parte del regreso de la humanidad a la órbita de la luna después de más de medio siglo. Se trata de Marcos Bruno, ingeniero mecatrónico egresado de la Universidad Nacional de Cuyo, que desde hace años trabaja en proyectos relacionados a la exploración del espacio.

Su tarea estuvo centrada en la prueba de prototipos de trajes espaciales pensados para futuras misiones a la Luna y Marte. En paralelo, fue parte de entrenamientos y simulaciones en centros vinculados a la NASA, donde se recrean las condiciones extremas que enfrentarán los astronautas.

En las últimas horas, el mendocino compartió en sus redes sociales una reflexión sobre el lanzamiento de Artemis II, al que definió como un momento histórico en la carrera espacial.

Marcos Bruno traje espacial

Las pruebas que el joven mendocino viene realizando con los trajes espaciales financiados por la NASA.

Cómo llegó un mendocino a una misión espacial

La trayectoria de Marcos Bruno en este campo comenzó en 2016, cuando desarrolló junto a otro ingeniero un robot con capacidad para trasladar instrumentos y pequeñas cargas en Marte. Ese proyecto lo llevó a participar de pruebas en Estados Unidos, en una base especializada en simulaciones del planeta rojo.

Con el tiempo, fue sumando experiencia en distintas iniciativas. En 2019 se incorporó a ensayos vinculados a trajes espaciales en un hábitat que reproduce condiciones de la Luna y Marte. Más adelante, en 2021, formó parte de una expedición en el Golfo de México orientada a estudiar la reacción humana ante situaciones extremas, una de las variables clave en misiones espaciales de larga duración.

Su recorrido continuó con nuevas simulaciones en Estados Unidos, donde volvió a trabajar en el testeo de tecnologías pensadas para futuras misiones fuera de la Tierra.

El trabajo de evaluar trajes espaciales financiados por la NASA

Uno de los aportes más relevantes del mendocino estuvo en la evaluación de trajes espaciales. Estas pruebas son fundamentales para garantizar que los astronautas puedan moverse, trabajar y sobrevivir en entornos como la Luna o Marte.

Durante una de estas misiones, también tuvo contacto con sistemas de seguridad relacionados con la cápsula Orion, el módulo que se utiliza en el programa Artemis para trasladar a la tripulación. Se trata de una pieza central de la misión, diseñada para proteger a los astronautas tanto en el viaje como en el regreso a la Tierra.

En ese contexto, Bruno destacó la magnitud del proyecto y el trabajo colectivo que hay detrás. Para él, cada avance en este tipo de tecnología refleja una decisión más amplia: la de seguir explorando más allá del planeta.

Una misión histórica con presencia de un mendocino

El lanzamiento de Artemis II no solo vuelve a poner a los seres humanos en la órbita de la luna, sino que también sienta las bases para futuras misiones que apunten a volver a pisar tierra lunar y hasta se ha mencionado la posibilidad de avanzar hacia Marte.

Aunque su rol no está en la tripulación, la participación de Bruno en etapas previas del desarrollo tecnológico lo ubica dentro de una red internacional de científicos e ingenieros que trabajan para hacer posible estas misiones.

Desde Mendoza, su historia funciona como un ejemplo de cómo proyectos de alcance global también pueden tener raíces locales.

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