Homenaje

Tres mujeres mendocinas detenidas desaparecidas ya tienen su baldosa por la memoria

Lila De Marinis, María Cristina Lillo y Margarita Azize Weiss Esber fueron homenajeadas en el ex D2. Sus historias siguen presentes en sus familias

Hay ausencias que el paso de los años no consigue borrar. Esta semana, en el Espacio para la Memoria (ex D2), tres mujeres mendocinas desaparecidas volvieron a ocupar un lugar concreto en Mendoza: el de Lidia Beatriz De Marinis Figueroa, María Cristina Lillo Montenegro y Margarita Susana Azize Weiss Esber, secuestradas durante la última dictadura militar.

Sus historias quedaron grabadas en nuevas Baldosas por la Memoria, colocadas en el espacio ubicado en Belgrano 179 de Ciudad.

Para la familia De Marinis, el acto tuvo además una dimensión especialmente cercana: hermanos, sobrinos y el nieto de Lila estuvieron presentes para acompañar el homenaje a una mujer que fue secuestrada cuando tenía apenas 27 años y cuyo hijo tenía 5 meses.

Lila, la búsqueda que nunca termina

Lisandro, el nieto de Lila, junto a Dora y Gustavo De Marinis, hermanos de la mendocina desaparecida.

Lisandro, el nieto de Lila, junto a Dora y Gustavo De Marinis, hermanos de la mendocina desaparecida.

Lidia Beatriz De Marinis Figueroa, conocida como Lila, nació en Mendoza el 6 de enero de 1949. Antes de que la dictadura interrumpiera su vida, había construido una historia atravesada por la música, el deporte y el periodismo.

Jugó al básquet en el Club Argentino de Guaymallén y estudió Periodismo en Córdoba. Allí comenzó su militancia política en el PRT-ERP, que luego continuó en Buenos Aires.

Lila formó pareja con Horacio Basterra y tuvo un hijo, Lisandro. Tenía 27 años y su bebé apenas 5 meses cuando, el 3 de junio de 1976, un grupo de personas encapuchadas irrumpió en la vivienda familiar de la Ciudad de Mendoza.

El operativo clandestino redujo a sus padres y a su hermano y se llevó a Lila. Desde entonces permanece desaparecida.

Este miércoles, décadas después, su nombre quedó también inscripto en una baldosa. Allí estuvieron sus familiares, entre ellos su hermano Gustavo De Marinis, periodista y compañero de trabajo en Diario UNO, además de sobrinos y su nieto.

La baldosa no reconstruye el destino que la dictadura intentó borrar. Hace algo más sencillo y concreto: vuelve a poner su nombre en el lugar público y recuerda que antes de ser una desaparecida hubo una mujer con una vida, una familia, estudios, amistades, militancia y proyectos.

Cristina y Margarita, dos historias truncas

María Cristina Lillo Montenegro, conocida como Piri, nació en la Ciudad de Mendoza el 4 de diciembre de 1951. Era docente y música y estudiaba Medicina en la UNCuyo, donde se destacó como ayudante de cátedra.

También desarrolló actividades comunitarias y campañas de salud en barrios vulnerables. Militó primero en el Peronismo de Base y luego en el PRT-ERP.

El 8 de junio de 1976, cuando tenía 24 años, un grupo armado ingresó a su casa de la Sexta Sección. Allí redujeron y ataron a sus familiares y se llevaron a Cristina. Desde entonces permanece desaparecida.

Margarita Susana Azize Weiss Esber, conocida por sus familiares y compañeros como Azizita, Flaca, Perla, Rita o La Turca, nació en San Rafael el 26 de octubre de 1950.

Un homenaje para que los nombres de las mendocinas desaparecidas queden en la memoria colectiva.

Un homenaje para que los nombres de las mendocinas desaparecidas queden en la memoria colectiva.

Estudió Arquitectura en la Universidad de Mendoza, integró el grupo de teatro popular Arlequín y militó en Montoneros y en ATE. Perseguida políticamente, se radicó en Tucumán junto a su pareja, Carlos Tello, con quien tuvo a su hija Mariana Eva.

El 12 de julio de 1976, cuando tenía 25 años, fuerzas del Ejército y la Policía atacaron la vivienda de San Miguel de Tucumán donde se encontraba junto a su bebé. Margarita intentó proteger a su hija teniéndola en brazos. Fue asesinada y la niña fue sustraída y posteriormente devuelta a sus abuelos.

Sus restos fueron recuperados años después de una fosa común y actualmente reposan en Jujuy.

Baldosas para que los nombres vuelvan a la calle

El proyecto Baldosas por la Memoria nació en Buenos Aires en 2005, impulsado por los colectivos Barrios por Memoria y Justicia. La idea es señalizar en el espacio público los lugares vinculados con las personas detenidas desaparecidas y asesinadas durante la última dictadura y recuperar, junto con sus nombres, sus historias y trayectorias.

En Mendoza, la iniciativa tomó impulso de la mano de Vilma Rúppolo, exdetenida-desaparecida, artista, coreógrafa y referente de los Derechos Humanos, junto al Espacio para la Memoria y Derechos Humanos y organismos de la provincia.

Las primeras baldosas fueron instaladas en diciembre de 2020 en el ingreso del ex D2, el lugar que funcionó como centro clandestino de detención, tortura y exterminio durante la dictadura.

La confección es un trabajo colectivo y artesanal que también cuenta con la participación de docentes y estudiantes de Cerámica de la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo.

Con las colocadas este miércoles, Mendoza ya cuenta con 129 baldosas destinadas a recuperar esas historias en calles, domicilios y espacios públicos.

Cada una marca un nombre en el territorio. Y, detrás de cada nombre, devuelve algo que la desaparición forzada buscó arrancar: una historia.

En pocas palabras

  • Tres mujeres mendocinas: Lidia De Marinis, María Cristina Lillo y Margarita Azize Weiss Esber fueron homenajeadas con baldosas por la memoria.
  • Detenidas desaparecidas: las tres fueron secuestradas y desaparecidas durante la última dictadura militar argentina.
  • Proyecto Baldosas por la Memoria: la iniciativa busca recuperar las historias de las víctimas en el espacio público de Mendoza, sumando 129 baldosas.
Resumen generado por Thinkindot AI