Cuando el aislamiento social preventivo y obligatorio comenzó, muchas personas pensaron que armarse de paciencia por 15 días iba a ser imposible. Otros lo vivieron como una aventura, como una especie de vacaciones en casa. Pero si algo tuvieron en común estas reacciones, es que nadie se imaginó cuánto podría extenderse esta situación.
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Con el correr de los días y de las semanas, la reclusión en el hogar se fue transformando de una situación excepcional a una realidad cotidiana. y mientras más la calle se vuelve un lugar hostil y peligroso, la casa va proporcionando un lugar que es, para muchos, el único donde sentirse seguros.
En psicología el fenómeno se denomina "Síndrome de la cabaña", y es una situación por la que transitan personas que han vivido mucho tiempo aisladas, gente que ha pasado por largas internaciones, o que por su actividad o modo de vida, han permanecido solas mucho tiempo.
Bajo la mirada de profesionales de la psicología, el desconfinamiento va a precisar de un proceso de adaptación, tanto como el confinamiento lo requirió en su momento.
Un concepto conocido
Según las descripciones que realizan los portales de psicología, el Síndrome de la Cabaña comenzó a describirse a comienzos del siglo XX. Se relacionó con un estado de letargo que vivían los cazadores, buscadores de oro, o las personas que se hacían cargo por largos periodos de los faros, y que se acostumbraban a pasar largos periodos de tiempo solos.
Se caracteriza justamente por no manifestar interés por salir del hogar, por la sensación de que adentro de la propia casa está todo lo que se necesita, y que es el único lugar seguro y resguardado de los peligros.
Algunas personas padecen síntomas físicos, como entumecimiento en brazos y piernas, necesidad de dormir más, dificultad para levantarse el as mañanas, antojo por determinados alimentos. Pero también puede presentar síntomas cognitivos y emocionales, como problemas de concentración, falta de motivación, tristeza, temor, frustración y por supuesto, miedo a salir al exterior.
La psicóloga Laura Lemos, explicó que en relación con la pandemia, tiene también que ver con el miedo a los contagios y a la enfermedad. El hogar -o "cabaña"- proporciona esa seguridad y estabilidad que el exterior no.
Desadaptarse a la cuarentena
Según la especialista, la situación de confinamiento es excepcional y novedosa. Nadie tiene experiencia en ella, y por esto, implica todo un desafío, no sólo para adaptarse a ella, sino también para desadaptarse.
Lemos explicó que todo lo que ha ocurrido alrededor de la pandemia y la cuarentena, implica una fortaleza de índole psicológica. Requiere de cambios en nuestras costumbres y hábitos que se han ido dando a lo largo de este tiempo.

