Hay una situación que deben vivir con más frecuencia que antes los padres modernos en la educación de los hijos. Se trata de hijos insatisfechos y con poca motivación para encarar sus responsabilidades. Debido a algunas falencias por parte de los padres, que se vuelven permisivos, aparece lo que se llama en Síndrome del Álbum Lleno, y sobre esto dialogó la psicóloga Estefanía Gutiérrez, quien explicó en el programa de El Siete Desde la Redacción, de qué se trata esta situación tipificada con un nombre tan particular.
Ante la visión de niños desmotivados, aburridos y sin ganas de tomar responsabilidades, la profesional explica porqué se llama así esta situación. "Cuando se está llenando un álbum de figuritas hay ansiedad por buscar y juntarlas, hablar con otros chicos, gestionar el intercambio para conseguir la que nos falta, pero en la actualidad, se pueden buscar por internet o por teléfono. Luego viene papá y compra las que faltan, y eso le quita la emoción al juego y el niño pronto se aburre", explicó Gutiérrez.
Sobre los motivos de esta situación, en la que los padres son responsables, la psicóloga comenta: "Pasa que a muchos padres, cuando eran chicos les faltó algo y no quieren que al hijo le pase lo mismo. Entonces les dan todo lo que piden, ¿y que pasa?, nada les falta y eso les quita objetivos a cumplir. De ahí viene que estén siempre aburridos, nada los motive".
Sentimiento de culpa
Estefanía analiza que esta situación se da muchas veces por las culpas que sienten los padres respecto a sus hijos. Se comparte poco tiempo con ellos, y en ese poco espacio temporal, no se atreven a negarle algo al chico, para evitar berrinches o quedar como el "papá malo" o la "mamá mala", circunstancia potenciada ante una separación de ellos.
Darles pautas y límites
La solución a este síndrome, que lleva a que haya niños insatisfechos y apáticos, radica en saber manejar ciertas pautas ante los requerimientos infantiles. "Si se tiene la posibilidad de dar lo que pide, hay que hacerlo, pero hay que explicarle el valor de eso que se está brindando", explica Gutiérrez.
"La idea es que de chicos sepan que si quieren algo deben esforzarse por obtenerlo. Tienen que aprender a esperar, a ser responsables. Porqué cuando no tienen lo que anhelan, se les crea una frustración terrible, no lo pueden tolerar. No tienen tolerancia a la frustración, no están acostumbrados y eso causa problemas en ellos", dice Estefanía.
Los daños que causa
Debido a esta tendencia de los padres a facilitarle todo a los jóvenes, aparecen problemas inmediatos y también a largo plazo. "No hay tolerancia a la espera ni responsabilidad para conseguir lo que quieren por parte de los jóvenes , y pasa que después no quieren estudiar, no quieren trabajar, y luego tienen 30 años y siguen en la casa de los padres, sin intenciones de hacer nada", enumera la profesional, que agrega: "Muchas veces son los padres los que consultan y dicen: mi hijo no hace nada, yo le di todo, sin saber que precisamente ese es el motivo del problema".
Estafanía explicó que esto se puede evitar sabiendo poner límites, hacer que los hijos sepan el valor de las cosas y que estas se consiguen con esfuerzo. "Los límites deben ponerse en la casa, ya que cuando van a la escuela, ahí es imposible hacerlo, por que genera frustración en los chicos. Los padres deben saber que no son amigos e los chicos; son mamá o papá, y tienen que manejar ellos las pautas, sin tener miedo a los berrinches o escándalos que hagan", cerró.




