Martín Echegaray Davies tiene 63 años. El 31 de octubre de 2017 salió de Ushuaia caminando, arrastrando un carrito en el que lleva todas sus cosas.
En julio de 2018 pasó por Mendoza, después de recorrer varias provincias. Hoy, después de andar más de 22.000 kilómetros, está en Dakota del Norte, en Estados Unidos, a poca distancia de la frontera con Canadá, y sigue su camino para llegar a Alaska.
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“Hola amigos, con mucho frío por acá, pero caminando siempre para adelante. Yo voy bien, un abrazo a todos”. Así contó Martín, en sus posteos habituales en Facebook, donde mantiene al tanto a todos sus seguidores sobre cómo avanza. Esa publicación la hizo desde Hillsboro, en Dakota del Norte.
Unos días antes se había despedido de sus nuevos amigos, en Fargo, aquel lugar que inspiró la famosa película y la no menos famosa serie.
El invierno es crudo allí. Pero Martín ha soportado todos los climas. Ya ha atravesado casi todo Estados Unidos. Antes había recorrido Argentina, pasando por las capitales de 23 provincias, y después Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Honduras, El Salvador, Guatemala, México. Hará lo mismo en Canadá y terminará en Alaska. Quiere llegar cuando se cumplan los 4 años de su partida.
A fines de julio de 2018 pasó por Mendoza.
“¿Mi familia?, ¿mi mujer y mis hijas?… No, ellas no se preocupan. Están acostumbradas a que yo me vaya bastante tiempo. Jamás preguntan cuando vuelvo”, dijo, cuando cruzó por aquí.
Martín Echegaray Davies salió la mañana del 31 de octubre de 2018. Cuando pasó por Mendoza ya había andado 7.877 kilómetros y todavía tenía por delante otros 16.000.
Martín salió de Ushuaia y va hacia Alaska.
Es nativo de Trelew y allí dejó a su esposa, su hija mayor y dos nietas, “en Puerto Madryn está mi hija menor y 3 nietos, y en Comodoro Rivadavia mi hija del medio, con una nieta”.
Martín Echegaray Davies tiene 63 años y una salud impecable. “Como todo lo que le hace mal al cuerpo: sal, aceite, grasas, carne…”. Quizás su fortaleza tenga que ver con su historia, la suya y la ancestral. Descendiente de galeses, se define como “jagüelero” patagónico, aquel que se dedica a hacer perforaciones y remendar molinos para proveer de agua al ganado. Además se ha dedicado a tender y reparar alambrados. . “Siempre trabajé en el campo, mientras el campo anduvo bien. Hacía y calzaba los pozos para el agua en los animales… Se puede decir que soy jagüelero, molinero… aunque en los últimos tiempos, cuando empezó a escasear el trabajo en el campo, me empecé a dedicar al mantenimiento de viviendas”.
Cuenta que las caminatas son costumbre galesa en la Patagonia. Que les viene de los reconocimientos de tierra que realizaban cuando llegaron a la Argentina y que luego se mantuvieron por tradición y esparcimiento. “De ahí surge la idea hacer una caminata para mi, de gusto. Ir hasta Alaska caminando, pero pasando por todas las capitales de la Argentina, para agregarle algo nuevo a la travesía”.
Camina tirando de un carrito, que él mismo diseñó y fabricó. Es su “carricatre pilchero”, una adaptación de un catre de campaña “al que le agregué ruedas chiquitas, después de bicicleta y finalmente de moto, porque no me duraban las otras”. Ese carro cargaba 110 kilos cuando empezó el viaje. Ahora pesa 180, por algunos refuerzos obligados y porque ha incorporado algunas cosas, como una conservadora y algunos otros elementos. “Me gusta llevar todo mi campamento completo. Pilchas, bolsa de dormir, ropa, comida… Llevo todo lo necesario como para 5 días aproximadamente y poder quedarme en cualquier lado”.
Cuenta que prefiere las conservas, pero que también carga con fideos y arroz, y dice el viaje lo financia él mismo “y con lo que me va dando la gente por el camino”.
Martín Echegaray Davies prefiere que “la gente no me traiga alimentos o ropa”. Es que eso le genera peso en su carro y prefiere ir proveyéndose en el camino de lo estrictamente necesario. Entonces “no tengo cuenta bancaria y la única manera es que los que me cruzan me den algo de efectivo, si es que quieren colaborar y yo puedo ir comprando lo que voy necesitando”.
Sostiene que lo más cansador es “las zonas de sierras y montañas, con subidas y bajadas constantes”. Allí hace un promedio de 20 kilómetros por día, mientras que en regiones de planicie el día le rinde un promedio de 40 kilómetros.
Su objetivo es llegar a Tok, una ciudad en el sur de Alaska, pero “me encantaría conseguir algún sponsor que me ayude a llegar a Barrow”, en el extremo norte de esa región estadounidense.
Martín dice que lo mejor es “la gente que me encuentro en el viaje”. Sostiene que siempre hay familias dispuestas a darle un lugar donde dormir y también aquellos que se paran en la ruta a hablar con él y a ofrecerle colaboración.
“Siempre me dan un lugar donde dormir. Lo importante es que me presten un lavarropas, para poder lavar mis cosas. Puedo bañarme en una estación de servicio y dormir en cualquier parte, pero poder lavar la ropa es algo que me ayuda mucho”, cuenta.
DATO
Cómo seguir su viaje: https://www.facebook.com/CaminataLas3Americas/




