“Le puse mis labios para tomarle la temperatura, y le dije al oído: ‘No te mueras bebé por favor. Te cambio mi vida por la tuya’”. Valeria Goroso es la policía que le salvó la vida a un bebé de un año y medio que se había ahogado en una bañera con agua en su casa de Lavalle. Los médicos que recibieron al pequeño le dijeron que estaba vivo gracias a la reanimación constante que ella le hizo.

Era una noche de domingo más, sin ninguna novedad de gravedad en la Subcomisaría El Porvenir, de Ruta 40, en Lavalle, hasta que pasadas las 21 vieron que un VW Senda llegó a toda velocidad con un hombre que gritaba: “Por favor ayuden a mi hijo”.

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Un hombre desesperado y descalzo se bajó del auto con un bebé de un año y medio desvanecido en sus brazos. La oficial Inspectora Valeria Goroso le preguntó qué le había pasado y el padre contestó que lo había encontrado ahogado boca abajo en una bañera con agua.

“Inmediatamente se lo saqué de las manos. Ahí tenemos una garita donde están nuestras cosas personales, y en un sillón le empecé a hacer las primeras maniobras de reanimación, porque el bebé estaba inconsciente”, contó Valeria a Diario UNO.

“Responde a un estímulo, produce una tos con vómito de agua, entonces abre los ojos. Salgo de la garita y se lo paso al padre diciéndole que se calmara, que el bebé ya había reaccionado, y en eso que se lo estoy por pasar vuelve a cerrar los ojitos, se desvanece, y vuelve a quedar inconsciente, se pone más morado la manos y en la boquita”, detalló la policía que lleva 12 años en la fuerza.

La mujer, que tenía la vida de ese pequeño en sus manos, se subió al móvil junto a su compañero, el auxiliar José Alevelo, quien pidió autorización para trasladar al bebé al Hospital Sícoli. El padre se subió en la parte de atrás del móvil y partieron a toda velocidad.

Mientras el hombre gritaba “Jael, Jael no te mueras”, Valeria Goroso puso al nene entre sus piernas y siguió con las maniobras de reanimación durante 12 o 15 minutos que llegaron al hospital y se lo entregó a los médicos. “Estaba cada vez más frio, no respondía y estaba más desvanecido. Le hacia el masaje para entregarlo con vida, porque sentía que lo estábamos perdiendo”.

En el Sícoli, la doctora Natalia Catania fue quien recibió al nene y lo ingresó de inmediato a la guardia. El diagnóstico era ahogamiento por inmersión.

“Salgo de la habitación, voy al pasillo con el padre para entrevistarlo, trato de calmarlo y escuchamos un llanto fuerte y le digo: ‘Ese es el llanto de tu bebé’. Le dije que se calmara, y entro de nuevo a la habitación y veo al bebé con todos los profesionales asistiéndolo”.

“Hice cursos, nos capacitaron y recordé que cuando se le hace RCP a los bebés nunca hay que hacerle con las manos. Le expliqué a la doctora porque me hizo algunas preguntas. Todo el tiempo le hice masaje con dos dedos arriba del esternón”, recordó Valeria, madre de dos hijos de 17 y 20 años.

“'Ustedes son unos héroes', nos dijo la médica y nos emocionamos con mi compañero. Nos dijo que eso fue lo que le permitió al bebé oxigenarse y no tener mayores secuelas. ‘Literalmente le salvaste la vida’, me dijo y ahí fue mucha emoción para mí, pero para eso siento que estamos los policías, somos servidores públicos”.

A pesar de los nervios y de tener una vida en sus manos, Valeria aseguró que nunca entró en pánico, “ni en ese túnel que uno se queda paralizado y no actúa. No me paralicé”.

Luego de estar unas horas en observación, el bebé fue trasladado al Hospital Notti para realizarle estudios más complejos y evaluar su condición física por completo.

Valeria estuvo en contacto con la mamá del nene durante la mañana del lunes: “Me agradece infinitamente. La doctora que lo atiende dijo que respira solo, por sus propios medios, y es un paso positivo porque no necesita asistencia y aparentemente no tiene secuelas. La madre estaba desconsolada. Le dije que cuando pase todo esto me permitiera volver a ver al bebé”.

“Nunca le había hecho reanimación a nadie y nunca me tocó vivir una situación como la de esa anoche. Siempre estás con la idea, estás preparada para estas situaciones, pero nunca imaginé que me iba a tocar a mí. Dios puso en mi camino a ese bebé y yo me puse en su camino”, expresó emocionada Valeria.