Esta habilidad es única y no todos la tienen, pues es muy difícil curvar la lengua o incluso hacer formas con ella. Sin embargo, hay personas con este don que sí pueden hacerlo, pero pocos saben cuál es el significado o como adquieren esta capacidad.
Hacer formas con la lengua, como doblarla en U, enrollarla, dividirla en dos o crear ondas, es una habilidad que muchas personas descubren desde pequeñas. Aunque suele tomarse como una simple curiosidad o talento físico, algunos expertos han explorado qué puede reflejar esta capacidad sobre la personalidad, el entorno y el desarrollo individual.
¿Habilidad genética o aprendida?
Desde el punto de vista biológico, durante años se creyó que la capacidad de hacer figuras con la lengua era hereditaria. Sin embargo, se ha demostrado que también puede aprenderse con práctica y que el entorno influye en el desarrollo de esta habilidad. Aun así, existe una predisposición genética en muchas personas que facilita estos movimientos musculares complejos.
Según el blog de odontología pediátrica del DR. Hachity, la explicación directa a este fenómeno es que tiene que existir un gen dominante que permita realizar dicha acción y otro recesivo que lo impida.
Esta diferencia entre los que pueden hacerlo y quienes no, se nota claramente en gemelos o gemelas, ya que al parecer no todos los pares de monocigóticos tienen la capacidad de enrollar su lengua, aun cuando comparten la misma dotación genética.
Si esta característica fuera absolutamente hereditaria, ambos hermanos deberían siempre tenerla; no obstante, la realidad prueba lo contrario.
Hacer formas con la lengua: cuál es el significado de hacerlo
Según la psicología del comportamiento, quienes desarrollan esta destreza suelen mostrar rasgos como:
Persona curiosa y explorador: Muchas personas que descubren esta habilidad lo hacen jugando o imitando a otros, lo cual puede indicar una mente curiosa y predisposición a experimentar con el cuerpo.
Tienen la capacidad de controlar el motor fino: La coordinación necesaria para manipular la lengua en formas específicas puede estar relacionada con un buen desarrollo de habilidades motoras, concentración y precisión.
Tienen una tendencia a la autoexpresión corporal: Hacer formas con la lengua también puede vincularse a un estilo de comunicación más gestual, lúdico o creativo, en personas con mayor expresividad no verbal.
Son personas seguras o con gran deseo de destacar: Quienes muestran estas habilidades en público suelen tener una mayor tolerancia a la exposición social o un impulso de diferenciarse, rasgos ligados a la autoconfianza o al deseo de validación.





