Una tendencia en particular comenzó a ganar fuerza en las redes sociales y entre los amantes de la botánica y la jardinería: colocar un parlante cerca de las plantas y reproducir piezas de música clásica durante unos minutos al día. Como no puede ser de otra forma, el romero no es la excepción.
Detrás de esta práctica existe un campo de estudio real conocido como biacústica vegetal. Amantes de la naturaleza y expertos en fisiología de las plantas analizan este fenómeno para entender cuáles son los verdaderos beneficios de musicalizar el jardín y qué impacto real tiene en los distintos ejemplares.
Qué hay detrás del truco de ponerle música clásica al romero
El fundamento principal de esta técnica no pasa por el disfrute estético o anímico que la melodía pueda generarle a la planta, sino por la física pura de las ondas sonoras.
Las ondas acústicas son, en esencia, vibraciones mecánicas que se propagan a través del aire. Al colocar una fuente de sonido a poca distancia de la planta, dichas ondas impactan de forma directa contra el follaje y los tallos del romero.
En el caso específico de la música clásica, caracterizada por sus armonías estructuradas y frecuencias estables (como las composiciones de Vivaldi o Mozart), se generan micromovimientos en los tejidos vegetales.
Como consecuencia de estas vibraciones rítmicas, se desencadena un proceso de activación en los estomas, que son los pequeños poros que las hojas del romero utilizan para respirar e intercambiar gases con el ambiente.
Un truco con grandes beneficios
Facilitar y estimular la apertura estomática a través de la resonancia sonora trae beneficios directos en el metabolismo del romero:
- Mayor absorción de nutrientes: al abrirse los poros de manera más eficiente, la planta optimiza la captura de dióxido de carbono indispensable para realizar el proceso de fotosíntesis.
- Estímulo del crecimiento celular: las vibraciones de baja frecuencia actúan como un catalizador mecánico que promueve el desarrollo de brotes y fortalece la estructura leñosa del romero.
- Reducción del estrés ambiental: frente a entornos urbanos ruidosos y caóticos, los tonos puros y armónicos de la música clásica proveen un entorno acústico menos agresivo para el ejemplar.
En pocas palabras
- Música clásica: se recomienda ubicar parlantes cerca de las plantas de romero para estimular su crecimiento.
- Biacústica vegetal: el sonido genera vibraciones que activan los estomas de las hojas, facilitando el intercambio gaseoso.
- Beneficios directos: mejora la absorción de nutrientes, estimula el crecimiento celular y reduce el estrés ambiental de la planta.


