Tanto la poda como el abono son pilares importantes en el desarrollo de una hortensia, sin embargo, no son las únicas tareas de jardinería a considerar. De hecho, su buscamos que la planta estalle de flores en octubre, es menester prestar atención a dos cuidados esenciales.
Ni poda ni abono: qué hacer con una hortensia para que la planta estalle de flores en octubre
Quien cuente con una hortensia en su jardín o en el balcón, deberá saber cuáles son los cuidados básicos de esta planta durante octubre

Qué hacer con una hortensia en octubre para que florezca con fuerza
Las hortensias son protagonistas habituales de jardines, patios y balcones gracias a sus grandes flores y a la variedad de colores que pueden ofrecer. Para conseguir que la hortensia tenga una floración abundante, no todo depende de la poda o del uso de fertilizantes.
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De acuerdo a expertos en jardinería, la ubicación y el riego cumplen un papel fundamental para que la planta crezca saludable y desarrolle nuevas flores.
Uno de los primeros aspectos que hay que revisar es la cantidad de luz que recibe la hortensia. Esta especie necesita un ambiente luminoso para desarrollarse, aunque la exposición prolongada al sol intenso puede resultar perjudicial, especialmente cuando las temperaturas aumentan.
Una ubicación con buena iluminación y algunas horas de sol suave es una alternativa adecuada. La exposición durante la mañana permite aprovechar la luz sin someter a la planta al calor más fuerte de la jornada. En lugares donde las temperaturas son elevadas, la semisombra ayuda a proteger las hojas y las flores.
El sol directo durante la tarde puede provocar que el follaje se queme y que las flores se marchiten con mayor rapidez. Por eso, colocar la hortensia cerca de una pared, bajo una estructura que filtre la luz o en un sector protegido puede marcar una diferencia.
Por otro lado, la humedad del suelo es el segundo factor determinante durante este mes. En días cálidos, la hortensia necesita recibir agua de manera regular para sostener su crecimiento y floración. La tierra debe permanecer ligeramente húmeda, pero nunca completamente empapada.
Antes de regar nuevamente, conviene introducir un dedo en la superficie del sustrato para comprobar su estado. Si la capa superior se encuentra seca, es momento de aportar agua. Esta comprobación evita tanto la falta de humedad como los excesos.
En las hortensias cultivadas en maceta, además, es indispensable contar con agujeros de drenaje. El agua acumulada alrededor de las raíces puede generar problemas y debilitar la planta.