Cuando se declaró la pandemia de Covid-19, Natalia Elías se dedicaba a comprar ropa en Buenos Aires para venderla en Mendoza. Viajar era, entonces, parte de su rutina laboral. Ya tenía armado un circuito para conseguir las prendas que sus clientas preferían, y como uno de sus fuertes ha sido siempre ofrecer alternativas de indumentaria para mujeres con talles reales, las ventas estaban aseguradas.
Sin embargo, el aislamiento le cortó, como a muchísimos comerciantes, esa rutina. Ya no era posible viajar y con el stock de su marca "Turkesa" su emprendimiento no iba a sobrevivir muchos meses. Sin embargo, Natalia no se bloqueó sino que se reinventó.
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Comenzó a confeccionar tapabocas originales, luego cuellitos -que tienen a misma finalidad que los anteriores- y finalmente se animó a poner en marcha la costura de otras prendas con estampados y diseños propios.
Actualmente, ya ha fabricado cerca de 10.000 tapabocas y cada día le llegan nuevos pedidos, puesto que tiene puntos de venta en toda la provincia.
También varias empresas comenzaron a pedirle productos personalizados, entre ellas El Siete, de Grupo América.
“Es el mejor modelo que tenemos para poder trabajar y cuando hacemos notas en la calle el tapabocas no se nos cae”, aseguran con agrado los periodistas televisivos Julián Chabert o Marisol Benegas.
Un nuevo comienzo
