Matilde Aveiro, dueña de un minimarket
La idea de hacer el cartel no es nueva y Matilde la traía en la mente desde hace dos años, pero no se animaba. Este verano tan caluroso fue el catalizador para la iniciativa. "Son mujeres grandes y no les da vergüenza estar escarbándose las tetas hasta la cintura para sacar los billetes adelante de otros clientes. A los niños se les puede perdonar, pero a un adulto no", explicó la señora que nació en Lavalle y a los 12 años se vino al Gran Mendoza, viviendo muchos años en Las Heras, junto a su esposo fallecido hace cuatro años, y sus seis hijos, ya grandes y que viven fuera de la provincia, excepto uno, el más chico.
Matilde es una sexagenaria que tiene ese negocio en La Alameda desde hace 12 años, y ahora tiene su departamento en la parte alta del negocio. "Me criaron con otros valores, sabiendo respetar a la gente, sea quien sea. Acá a veces vienen a recargar la Red Bus y no saludan y te tiran la tarjeta. También había gente que se sacaba la plata de las medias, aunque ya no se ve tanto eso", comentó Matilde, quien lejos de ser una cascarrabias, parece una mujer muy amable, espontánea, e incluso solidaria. Para muestra de esto último, vimos que guardaba botellitas con agua fría para los policías de la Unidad de Acción Rápida (ciclistas), y les tiene un rinconcito fresco para que descansen.
"Agradezco a Dios la clientela que tengo, trabajo bien en esta, que es una zona jodida e insegura, y en algunos horarios debo cerrar y atender por la reja. Pero no permito falta de educación. Si algo esta mal, lo digo. Si no les gusta se van puteando, pero algunos vuelven". "Agradezco a Dios la clientela que tengo, trabajo bien en esta, que es una zona jodida e insegura, y en algunos horarios debo cerrar y atender por la reja. Pero no permito falta de educación. Si algo esta mal, lo digo. Si no les gusta se van puteando, pero algunos vuelven".