India alberga al 18 % de la población del planeta Tierra, pero cuenta con apenas el 4 % de los recursos de agua dulce del planeta. Frente al agotamiento crítico de sus acuíferos y el impacto del cambio climático, el país más poblado de la Tierra ha encontrado una respuesta eficaz contra la escasez de agua: la restauración de antiguos sistemas hídricos tradicionales abandonados durante siglos.
El renacimiento de los baoris y la gestión del agua subterránea
En la ciudad de Alwar, en el estado de Rajastán, el pozo escalonado Moosi Rani Sagar volvió a desbordarse tras más de tres décadas de inactividad. Esta estructura del siglo XIX, conocida localmente como baori, fue recuperada por un consorcio de organizaciones sin fines de lucro para restaurar la provisión de agua dulce a la comunidad.
Los baoris son grandes depósitos de piedra tallada con escaleras que descienden hasta el nivel freático. Construidos entre el siglo VII y mediados del siglo XIX, su función principal consiste en ralentizar el flujo de las lluvias monzónicas para favorecer la filtración en el suelo y recargar las reservas de agua subterránea, manteniéndola protegida de la evaporación solar.
Johads y recarga de acuíferos: la red ancestral que revivió ríos secos
Junto a los pozos escalonados, el resurgimiento de los johads —sencillas presas de tierra en forma de media luna— ha demostrado ser una herramienta clave para recuperar áreas declaradas como "zonas oscuras", donde la extracción superaba la capacidad de reposición natural.
A diferencia de los pozos profundos electrificados o los canales modernos, las obras de conservación de agua tradicionales ofrecen ventajas estructurales únicas:
- Recarga efectiva de acuíferos: Retienen el agua del monzón el tiempo necesario para que se filtre en la tierra. Entre 1994 y 2007, la organización Tarun Bharat Sangh impulsó la construcción de más de 10.000 estructuras en Rajastán, logrando reactivar el cauce permanente de cinco ríos que estaban secos.
- Bajo costo y sustentabilidad: La construcción manual de un johad resulta infinitamente más económica que la infraestructura hidráulica moderna y ayuda a reponer el suelo bajo los campos agrícolas.
- Reactivación comunitaria: La reconstrucción de estas obras revivió las gram sabhas (asambleas generales de aldea), devolviendo la gobernanza del agua y el control de los recursos a las propias comunidades locales.
De la marginación colonial a la política de Estado contra la crisis hídrica
Durante el periodo colonial británico y las décadas posteriores a la independencia, la administración centralizada priorizó las grandes represas y canales, desplazando la infraestructura hídrica ancestral. No obstante, ante el avance de la sequía y la sobreexplotación de los perfiles hídricos, las autoridades indias han integrado estas obras en su estrategia nacional.
A través del programa estatal para garantizar agua potable rural y del plan maestro para la recarga artificial de acuíferos, el gobierno busca redirigir el agua de lluvia hacia el subsuelo mediante la construcción y recuperación de 14 millones de estructuras de captación de agua.
La combinación de conocimiento milenario, inversión técnica y disciplina cívica consolida a los baoris y johads como la solución más sólida para garantizar la seguridad hídrica de más de 1.400 millones de personas.
En pocas palabras
- India: Solución hídrica basada en la restauración de sistemas ancestrales frente a la escasez.
- Pozos escalonados (baoris): Estructuras históricas que recuperan y almacenan agua de lluvia para recarga subterránea.
- Red de captación: La combinación de baoris y johads se consolida como la estrategia nacional para la seguridad hídrica.


