Argentina y sus edificios están llenos de historias y leyendas, pero ninguna tan impactante como este caso. Santa Felicitas, la iglesia de Barracas que esconde una historia de amor, tragedia y muerte, con todos los condimentos de una novela y poco se conoce de lo que cuentan sus paredes.
La iglesia argentina que no nació por fe ni por mandato religioso, sino por una oscura historia de amor
La iglesia de Barracas que más llama la atención no se impone por su tamaño ni por su ubicación, sino por la historia que la rodea
Este increíble lugar no llama la atención por su tamaño ni por su ubicación, sino por la historia que rodea una fachada que se asemeja a templos europeos del siglo XIX. Allí se levanta Santa Felicitas, un edificio único dentro del patrimonio porteño.
La iglesia argentina que no nació por fe ni por mandato religioso, sino por una oscura historia de amor
En la calle Isabel la Católica, en el barrio porteño de Barracas, Ciudad de Buenos Aires, la arquitectura, los colores y las torres rompen con el paisaje, ya que allí se levanta una imponente iglesia que, a diferencia de otras, no fue levantada como parte de un plan urbano.
Su historia está ligada a un hecho violento ocurrido en la alta sociedad porteña, en una época en la que Barracas era una zona de quintas, residencias familiares y grandes fortunas.
La iglesia fue construida en honor a Felicitas Guerrero, quien, con 15 años, se casó obligadamente con Martín de Álzaga, un hombre mayor de edad con una gran fortuna. A los 26 años, ella ya había enviudado y heredado una fortuna que llamó la atención de varios pretendientes.
Uno de ellos era Enrique Ocampo, hombre que Felicitas rechazó porque su corazón había elegido al estanciero Samuel Sáenz Valiente. Ocampo, despechado por no haber sido correspondido, la asesinó con dos balazos el 30 de enero de 1872 y luego se suicidó.
Cuenta la leyenda que quien toca las rejas que protegen la iglesia encuentra el amor de su vida o no lo pierde, si es que ya lo tiene a su lado. Incluso cada 30 de enero, las rejas se llenan de pañuelos como señal de promesas de amor. Si al otro día los pañuelos están mojados, significa que se habrán secado las lágrimas y el deseo de que perdure ese amor se cumplirá.
Curiosidades de la iglesia
- Se construyó en honor a Felicitas.
- La obra estuvo en manos del arquitecto Ernesto Federico Bunge, figura relevante de la arquitectura argentina.
- La iglesia fue construida entre 1872 y 1876 e inaugurada en 1898.
- El edificio es de estilo ecléctico con influencia gótica.
- Es la única iglesia de Buenos Aires con estatuas de seglares esculpidas en mármol de Carrara que representan a Felicitas junto a sus hijos y a su esposo.
En pocas palabras
- Historia de amor: la iglesia Santa Felicitas se construyó por un trágico suceso ligado a Felicitas Guerrero y Enrique Ocampo.
- Legado arquitectónico: diseñada por Ernesto Federico Bunge, combina estilo ecléctico con influencia gótica y detalles singulares.
- Leyenda popular: se dice que tocar las rejas de la iglesia garantiza el amor eterno, especialmente los 30 de enero.





