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La ciencia confirma un mito entre mujeres: el embarazo sí es contagioso

El concepto de embarazo "contagioso" es extraño, la ciencia sugiere que los entornos sociales juegan un papel importante en las decisiones reproductivas

Cuando las mujeres comienzan a adentrarse en la búsqueda del embarazo y del bebé, pareciera como que el universo se pusiera de acuerdo para que veamos por todos lados mujeres embarazadas. Hay quien podría argumentar que es una cuestión de edad, o simplemente de azar, pero la ciencia se ha encargado de comprobar lo contrario.

Un estudio ha dejado a muchos sorprendidos. Titulado "Fertilidad e interacción social en el trabajo", el estudio publicado por la Biblioteca nacional de medicina ha llegado a una conclusión sorprendente: el embarazo parece ser contagioso. Pero, ¿cómo es esto posible?

Embarazo contagioso entre mujeres

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El estudio, que se llevó a cabo durante dos años en varios entornos laborales de Estados Unidos, ha observado que la probabilidad de que una mujer se quede embarazada aumenta notablemente cuando sus compañeras de trabajo también lo están. La investigación analizó a más de 1,000 mujeres en diversas industrias y concluyó que los embarazos en el lugar de trabajo tienden a producirse en "oleadas", especialmente en ambientes de trabajo colaborativos.

¿Qué dice la ciencia detrás de esto?

Según la ciencia, el fenómeno podría explicarse a través de un fenómeno conocido como "contagio social". Este es un proceso donde las emociones, comportamientos o incluso decisiones de una persona influyen en los de quienes la rodean. En el caso del embarazo, se cree que las mujeres tienden a verse influenciadas por sus compañeras de trabajo que atraviesan experiencias de gestación, generando una mayor disposición hacia la fertilidad.

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Las mujeres a menudo experimentan un fuerte vínculo emocional cuando interactúan con amigas o colegas embarazadas. Este contacto cercano puede desencadenar una respuesta biológica en el cuerpo que aumenta las probabilidades de concebir. Es un proceso complejo que involucra factores hormonales, psicológicos y sociales.

Otro estudio, publicado en 2014 y que puedes ver en el siguiente link, llegaba a una conclusión similar al observar las interacciones de 1.700 mujeres durante 15 años, desde los 15 hasta los 30 años de edad. Vieron que tener un hijo (o no), se relacionaba en gran parte con lo que hicieran las amistades de cada mujer, al igual que a la hora de decidir tener relaciones sexuales.

Desde una perspectiva social, el estudio también resalta cómo las mujeres tienden a compartir experiencias relacionadas con la maternidad, lo que podría explicar por qué los grupos de trabajo femeninos tienen tasas de fertilidad tan diferentes a otros grupos. Sin embargo, algunos críticos han señalado que se necesitan más investigaciones para comprender completamente el impacto de este fenómeno en diversos entornos laborales y en la salud pública en general.

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