El ingeniero que escapó de Venezuela en busca de libertad y medicinas para su abuela

La última, y no por eso menos numerosa e importante corriente inmigratoria en Argentina, y en Mendoza en particular, ha sido la venezolana. Tanto es así que esta colectividad tiene un centro que los reúne y se llama Asociación de Venezolanos en Cuyo. En Mendoza hay 1.500, y en el país son algo más de 130 mil.

Uno de ellos es Luis Eras, quien encontró muchas cosas buenas en nuestro país, aunque su corazón sangra por su patria, que vive un momento muy tenso.

Luis es un ingeniero químico de 27 años que se vino a Argentina en agosto de 2016, desembarcó con unos amigos en Villa Mercedes, y en un par de meses consiguió trabajo en una empresa de alimentación multinacional en Mendoza. Aquí se instaló. Cambió las arepas por las tortitas con chicharrones, aunque no todas fueron concesiones, y aún guarda muchas costumbres de su tierra.

 Embed      

Para la libertad

Unas de las cosas que lo llevó a tomar su pasaporte e irse de Venezuela fue el no poder vivir muchas libertades, algo que siempre reclama un alma joven. "A mí esa situación de vivir así, coartado, me generó cierta molestia, de decir '¿por qué yo no pude vivir eso en mi propio país, con mi gente, con quien crecí?'", y así tomó la decisión del exilio.

“A veces yo quería salir de noche, disfrutar mi juventud, y si no tenías acceso a un auto, o el dinero para pagar un taxi, no había opción de tomar un colectivo, porque no habían de noche. Caminar era imposible por la situación de inseguridad que había en Venezuela” “A veces yo quería salir de noche, disfrutar mi juventud, y si no tenías acceso a un auto, o el dinero para pagar un taxi, no había opción de tomar un colectivo, porque no habían de noche. Caminar era imposible por la situación de inseguridad que había en Venezuela”

Luis Eras, exiliado venezolano

Hay miles de canciones escritas por exiliados, y todas son tristes. Luis no ha escrito canciones, pero su historia es de añoranza y pena. “Venirse de su país siempre es venirse a la aventura, porque uno se lanza a una situación en la que no sabe qué consecuencias tendrá. Por ahí no sabes si vas a conseguir trabajo, y no siempre tienes gran respaldo económico para aguantar un tiempo”, cuenta el nacido en Valencia, estado Carabobo.

Una nueva vida

"Cuando me vine lo hice solo, con amigos, y mi familia quedó allá. Luego tuve la chance de traérmelos poco a poco. Primero vino mi papá, en septiembre de 2017, y en noviembre de ese año pude traer a mi mamá y a mi abuela", rememora Luis, que agrega: "Mi abuela tenía Parkinson; otro motivo por el cual yo salí de Venezuela. Para poder conseguir sus medicinas, porque allá era imposible. Había que recorrer cualquier cantidad de farmacias y buscarlas y rebuscarlas hasta que por fin pudiera conseguirlas. Pero había meses en que no se podía, entonces el tratamiento se paraba y eso le generó deterioros en su salud", explicó.

“Aquí tuve la oportunidad de salir, de vivir esta libertad, de verdad es que nos ha caído muy bien. El trato de ustedes los argentinos ha sido maravilloso, de eso no me puedo quejar en lo absoluto, son muy amables, muy receptivos. Si alguno tenía un televisor, me lo ofrecía para que no me sintiera tan solo" “Aquí tuve la oportunidad de salir, de vivir esta libertad, de verdad es que nos ha caído muy bien. El trato de ustedes los argentinos ha sido maravilloso, de eso no me puedo quejar en lo absoluto, son muy amables, muy receptivos. Si alguno tenía un televisor, me lo ofrecía para que no me sintiera tan solo"

Luis Eras

El adiós a su abuela en Mendoza

Por la situación de su abuela -el segundo motivo por el que eligió migrar, pudo conocer más nuestro país, y fue algo que agradece, como hombre de bien. "Mi abuela vino en sus últimos momentos, y falleció acá en Mendoza. Fue al mes y unos días de haber llegado. Pero tuve la oportunidad de despedirme de ella y eso para mí fue algo invaluable. Por lo menos tuve la dicha de darle lo mejor que pude y el mejor último adiós. Pudo ver todo lo que yo había logrado aquí, y viéndome desarrollado, viviendo solo y hecho un hombre", recordó con una mezcla de tristeza y orgullo.

 Embed      

Ese recuerdo familiar en Mendoza tuvo una muestra de que en nuestra tierra aún se conservan valores, como la solidaridad: "Aquí le pude dar la mejor atención de salud. A mi abuela la atendieron de mil maravillas y fue lo mejor que pudo haber vivido, gracias a la atención pública de este país, cosa que en Venezuela no habría tenido. Las enfermeras tuvieron una atención muy cordial, fueron muy solidarias con todos nosotros", reconoció conmovido.

Entre el béisbol y el fútbol, Miss Venezuela y la Vendimia

Luego de vivir más de dos años en Cuyo, la pregunta obvia es sobre la adaptación a los usos y costumbres locales: "Con lo del asado es algo imposible de no argentinizarse. La verdad que es una tradición muy bonita, cualquier excusa es buena para juntarse a comer y juntarse alrededor de la parrilla", dijo, aunque hizo una salvedad: "Respecto a este rito, en vez de tomar vino, prefiero tomar una cervecita", comentó sonriente, seguramente extrañando una "Polar" en sus manos.

Ya con el acento caribeño atenuado, pero sin adquirir la tonada mendocina, sí supo aquerenciarse con nuestra fiesta máxima: la Vendimia. "En Mendoza me ha gustado mucho la Fiesta (Nacional) de la Vendimia. Ya tengo dos años yendo a la Vía Blanca. Es muy lindo ver a la gente toda junta y el paso de los carros y la reina de cada departamento, a la que le hacen hinchada. Es algo más popularizado que algo a lo que estamos acostumbrados en Venezuela, que es la elección de Miss Venezuela. Es muy lindo esto de admirar mujeres bellas en ambas fiestas. Aquí hay mujeres muy bellas, como en mi país", ponderó Luis.

Eras pudo conocer -a medias- la máxima expresión del fanatismo del fútbol mundial: el Boca-River en la final de la Copa Libertadores, aunque como muchos hinchas del interior no pudo ver esa primera final, postergada por la lluvia en La Bombonera. Sin embargo quedó impresionado por la pasión que apreció en primera persona en la Ribera. "Aquí son súper fanáticos y a veces lo llevan a otros niveles, lo cual a veces no está tan bien", manifestó.

Respecto al deporte-pasión argentina, dijo cuál es su preferencia: "La verdad es que no juego a ninguno, pero de gustarme, el béisbol es esencial, es el deporte de mi país. Soy fanático del Navegantes del Magallanes, el mejor equipo de Venezuela, es el de mi ciudad. El fútbol no es tan profesional, pero igual soy hincha del Carabobo FC", explicó el venezolano.

Ver el dolor de su país por televisión

Respecto a la situación de casi anarquía que vive su patria, Luis comenta: "Es una combinación de emociones. Por ahí uno tiene la esperanza de que por fin vamos salir de esta situación en la que hemos vivido por tantos años. Y por otro lado, también se vive la ansiedad de querer que esto ya termine de una vez. De poder disfrutar de una Venezuela en libertad, de poder tener la libertad de decidir de volver allá, si es así mi deseo en el futuro", explica pensando en una posible salida de Nicolás Maduro del poder.

 Embed      

Finalmente Luis Eras reflexionó: "Estamos muy a la expectativa de lo que pase, y como los acontecimientos se van desarrollando tan rápido, por ahí te generan demasiada ansiedad e impaciencia. En este tema están involucradas muchas mafias, y no es tan fácil negociar con ellas", cerró.

Temas relacionados: