En agosto de 2026, la escena es completamente diferente: alrededor de 800 hectáreas permanecen inundadas, una superficie excepcional para pleno verano y consecuencia de un período favorable de precipitaciones iniciado durante la primavera. Todo un suceso de la naturaleza.
El Parque Nacional está ubicado en la provincia de Ciudad Real, en Castilla-La Mancha, en el centro de España. Su particularidad radica en el sistema de tabla fluvial, formado cuando los cursos de agua se desbordan sobre terrenos extremadamente llanos y generan grandes superficies poco profundas.
Históricamente, el humedal recibió aportes de los ríos Guadiana y Gigüela, además del agua subterránea de un enorme acuífero. Como el terreno prácticamente no tiene pendiente y la profundidad media es inferior a un metro, pequeñas variaciones en el nivel del agua pueden modificar considerablemente la superficie inundada.
El agua hizo volver a las aves al humedal récord
La recuperación hídrica tuvo un efecto inmediato sobre la biodiversidad. En 2026 se estimaron entre 1.600 y 1.700 parejas reproductoras de pato colorado (Netta rufina), el mejor registro desde que comenzaron los censos en 1980.
También se contabilizaron al menos 400 parejas de porrón europeo, entre 220 y 240 de ánade friso y buenos resultados para especies amenazadas. La malvasía alcanzó al menos 60 parejas y se observaron 154 pollos, uno de sus mejores registros históricos en el parque.
El pato colorado tiene además un valor ambiental particular. Su alimentación basada en plantas subacuáticas permite utilizarlo como bioindicador del estado del ecosistema acuático.
El cambio contrasta con años recientes especialmente difíciles. En 2020, la memoria oficial de la Red de Parques Nacionales indicó que el 82% del humedal permaneció completamente seco. La situación fue tan delicada que se recurrió a sondeos de emergencia para evitar la desecación total y proteger los suelos de turba.
En mayo de 2026 se contabilizaron unas 1.400 hectáreas inundadas de aproximadamente 1.700 encharcables. Con el avance del verano, las altas temperaturas y la escasez de lluvias redujeron naturalmente esa superficie hasta las cerca de 800 hectáreas actuales.
Sin embargo, la recuperación no significa que Las Tablas de Daimiel estén fuera de peligro. La extracción intensiva de agua subterránea para el regadío alteró durante décadas el funcionamiento natural del sistema. Desde la década de 1970, las extracciones llegaron a superar la recarga del acuífero y disminuyeron los aportes naturales.
El Ministerio para la Transición Ecológica español señala que el humedal continúa sometido a presiones relacionadas con la cantidad y calidad del agua, además de los efectos del cambio climático y la sobreexplotación de las aguas subterráneas.
Por eso, las 800 hectáreas inundadas representan una señal muy positiva, pero también un recordatorio: la naturaleza puede recuperarse rápidamente cuando vuelve el agua, aunque sostener esa recuperación requiere garantizarla de manera permanente y sostenible.
En pocas palabras
- Recuperación Hídrica: Las Tablas de Daimiel pasaron de 22 hectáreas inundadas en 2023 a 800 en agosto de 2026.
- Récord de Biodiversidad: se registró un récord histórico de pato colorado, con 1.600-1.700 parejas reproductoras.
- Desafíos Persistentes: a pesar de la recuperación, el humedal sigue amenazado por la extracción de agua subterránea y el cambio climático.
