La llegada de la comida suele generar mucha tensión entre los animales salvajes cuando el alimento resulta escaso. Sin embargo, un nuevo estudio liderado por expertos de la Universidad de Durham descubrió un mecanismo fascinante para mantener la paz grupal.
Los investigadores observaron detenidamente que el contacto físico previo funciona como una herramienta social fundamental para calmar los ánimos exaltados.
El estudio
El equipo científico analizó a decenas de bonobos junto a chimpancés alojados en dos santuarios diferentes de África. Durante el experimento principal, los cuidadores arrojaron maníes en un espacio muy reducido para generar un escenario altamente competitivo. Las grabaciones mostraron minuciosamente cómo estos grandes monos compartían momentos juntos antes de que cayera el codiciado alimento al suelo.
Las imágenes de las cámaras captaron una serie de interacciones físicas variadas entre los participantes del experimento. Los ejemplares intercambiaron palmadas suaves, besos breves junto a largos abrazos para lograr suavizar el ambiente general. Aquellos individuos que mantenían mayor contacto físico previo lograban luego comer juntos de forma mucho más pacífica frente a los comederos repletos.
Las diferencias de comportamiento entre ambas especies exhibieron dinámicas sociales verdaderamente únicas. Los chimpancés machos, por ejemplo, utilizaron gestos de confianza extrema como introducir sus dedos directamente en la boca de otro compañero de manada. Semejante nivel de vulnerabilidad física representa una verdadera arma pacífica frente a posibles agresiones físicas o peleas por los recursos.
Evolución en marcha
Los grupos con jerarquías muy dominantes mostraron una cantidad mucho menor de comportamientos de consuelo o afecto mutuo. Por el contrario, las comunidades más tolerantes registraron cadenas enteras de individuos tocándose unos a otros sucesivamente. Dicha actitud grupal lograba apaciguar rápidamente cualquier conflicto emergente durante la alimentación compartida por toda la tribu.
La observación sistemática de conductas similares en humanos subraya fuertemente la importancia evolutiva del tacto social cotidiano. Las personas también buscan instintivamente darse la mano antes de una negociación comercial tensa o un encuentro deportivo. Para la ciencia, tales similitudes confirman plenamente que las herramientas naturales para gestionar tensiones sociales provienen de un ancestro común antiquísimo.





