Lo que comenzó como una población de peces criada en un establecimiento de Victoria terminó convirtiéndose en uno de los grandes problemas ambientales de los ríos de Australia. Hace más de 60 años, ejemplares de una variedad de carpa conocida como cepa Boolarra escaparon de una explotación acuícola en Gippsland y comenzaron a expandirse por los cursos de agua de la región.
Las carpas ya habían sido introducidas en Australia durante el siglo XIX, pero durante décadas no llegaron a convertirse en una amenaza de la magnitud que alcanzarían posteriormente. El cambio se produjo durante la década de 1960, cuando la cepa criada en Boolarra comenzó a distribuirse y a llegar a distintos ambientes acuáticos.
Una fuga de un criadero cambió los ríos de Australia: las carpas ya representan hasta el 90% de los peces
Uno de los puntos clave de esa expansión de este animal fue el acceso al sistema del río Murray. Registros del Departamento de Industrias Primarias de Nueva Gales del Sur señalan que en 1964 y 1965 ya se detectaban carpas cerca de Mildura, desde donde pudieron acceder al Murray y extenderse rápidamente. Las grandes inundaciones de la década de 1970 facilitaron todavía más su dispersión hacia nuevos ambientes.
El problema está relacionado con la forma en que estos peces se alimentan. Las carpas buscan alimento removiendo los sedimentos del fondo y pueden aumentar la turbidez del agua. Al mismo tiempo, compiten con especies nativas por recursos y modifican las condiciones de los ambientes donde se reproducen y alimentan.
Australia: la cepa de carpas que arrasa en sus ríos
La capacidad de adaptación de este animal también explica parte de su éxito. Pueden sobrevivir en aguas con baja concentración de oxígeno y condiciones de calidad deficientes, características que les permiten persistir en ambientes donde algunas especies nativas tienen mayores dificultades. En determinadas zonas del sistema Murray-Darling, llegaron a representar una proporción enorme de la biomasa de peces.
Con el paso de las décadas, Australia desarrolló distintas estrategias para reducir sus poblaciones, desde redes y trampas hasta programas específicos de captura. Sin embargo, eliminar completamente la especie de un sistema fluvial tan extenso resulta extremadamente complejo.
En pocas palabras
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- Carpa invasora: La cepa Boolarra, introducida en Australia, se ha convertido en una plaga masiva en sus ríos desde los años 60.
- Impacto ecológico: Estos peces alteran el hábitat acuático al remover sedimentos y competir con especies nativas.
- Adaptabilidad: Su alta resistencia a bajas concentraciones de oxígeno les permite dominar ambientes donde otras especies tienen dificultades.
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