Con el avance del cambio climático comienzan a surgir propuestas innovadoras para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y retirar carbono de la atmósfera. Una de ellas apuesta por un recurso tan simple como los troncos de árboles muertos.
Se trata del Carbon Lockdown Project, una iniciativa impulsada por la empresa estadounidense de beneficio público Carbon Lockdown Project Benefit LLC, que propone una forma de almacenamiento de carbono conocida como wood vaulting (almacenamiento subterráneo de madera).
Entierran árboles para atrapar carbono durante más de 1.000 años
El objetivo es conservar durante siglos el carbono capturado por los árboles mientras estaban vivos, evitando que regrese a la atmósfera en forma de dióxido de carbono (CO). La empresa utiliza exclusivamente biomasa leñosa que ya no tiene un uso comercial y que, de otro modo, terminaría descomponiéndose o siendo incinerada. Entre los materiales que emplea se encuentran restos de podas urbanas, madera procedente de demoliciones, árboles derribados por tormentas y ejemplares muertos por plagas o enfermedades.
Para conservar ese carbono, los troncos son depositados en grandes zanjas subterráneas o, cuando es posible, en minas y canteras abandonadas. Estos depósitos se construyen preferentemente en suelos ricos en arcilla o limo, ya que estos materiales tienen una permeabilidad muy baja y dificultan el ingreso de agua y oxígeno, dos elementos indispensables para la descomposición de la madera.
¿Cómo son enterrados estos árboles?
El procedimiento consiste en introducir los troncos de árboles prácticamente sin procesar y cubrirlos con una gruesa capa de arcilla compactada. De esta manera se crea un ambiente anóxico, es decir, sin oxígeno. En esas condiciones, los hongos y microorganismos responsables de degradar la madera no pueden desarrollarse, por lo que el carbono permanece atrapado en el material en lugar de liberarse nuevamente como CO. Según la empresa, este almacenamiento podría mantener el carbono inmovilizado durante más de 1.000 años si el depósito conserva su estabilidad.
Para verificar que el sistema funcione correctamente, los sitios de almacenamiento cuentan con sensores que monitorean las condiciones del subsuelo. Además, los proyectos son auditados bajo metodologías específicas de eliminación de carbono. Una vez comprobado el almacenamiento permanente, Puro.earth, una plataforma internacional de certificación de remociones de carbono, emite certificados de eliminación de carbono que pueden ser adquiridos por empresas interesadas en compensar parte de sus emisiones. Los ingresos obtenidos permiten financiar el mantenimiento del sistema y generar actividad económica en las comunidades rurales donde se desarrollan estos proyectos.
En pocas palabras
- Una empresa preserva el carbono de troncos muertos enterrándolos en minas y canteras.
- La iniciativa busca evitar la liberación de CO2 de la biomasa leñosa, atrapando el carbono por siglos.
- Los proyectos son auditados y generan certificados de eliminación de carbono para compensar emisiones empresariales.




