Un millón de pesos es mucho dinero pero hace quince años era muchísimo más.
Por ejemplo, alcanzaba para comprar 40 automóviles Renault Clío cero kilómetro con perfume a nuevo. Por eso, cuando el lunes 26 de abril de 2004 una banda de asaltantes saqueó las cajas y el tesoro del Banco Nación del centro comercial Palmares cometió un asalto que fue récord y la noticia policial del año.
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"Somos de la seguridad privada", se presentó un hombre vestido como tal cuando el policía del banco a cargo de la puerta preguntó qué necesitaba.
Eran las 15.45, la atención al público había terminado dos horas y veinticinco antes y el recién llegado parecía confiable. Estaba con otros dos guardias y tres policías. O, dicho de otra manera, con otros cinco hombres disfrazados.
Es que apenas entablado el diálogo con el policía portero, el recién llegado le asestó un culatazo en el rostro y lo empujó hacia adentro, facilitando el ingreso de toda la gavilla.
Actuaron rápido y con certeza. Cada uno a lo suyo. Unos despojaron de sus armas a los dos policías a cargo de la custodia y otros fueron directamente a las cajas y al tesoro tras amenazar y encerrar a los seis empleados.
La operación fue exitosa: se alzaron con 1 millón de pesos en 4 minutos y sin disparar un solo tiro.
Escaparon en dos autos. Un Corsa bordó y un Polo gris, describieron testigos que caminaban por las cercanías cuando la banda salió del Nación con las sacas en su poder.
La investigación judicial precisó, previo arqueo de la recaudación y del tesoro, que el botín estaba compuesto por 800.000 pesos, otros $100.000 en la cuasimoneda local Petrom y 56.399 dólares estadounidenses en billetes con los rostros de Benjamin Franklin y Ulysses Grant.
La Justicia contabilizó, además, las armas de los policías, que les fueron quitadas a poco de la irrupción en el edificio.
No era la primera vez que esa sucursal del banco estatal nacional era asaltada. Tres años antes, en la previa de la crisis sociopolítica más severa del país, otra banda se había alzado con una suma nada despreciable: $12.000 en efectivo.
El Corsa fue encontrado cerca de allí, en el barrio Trapiche, sobre la calle Entre Ríos. Había sido estratégicamente abandonado para seguir la fuga en otro rodado que nadie pudo describir. O a pie.
La pesquisa determinó que tenía patentes falsas, ya que la identificación no coincidía con la nomenclatura grabada en los cristales, parabrisas y luneta trasera. Dos días antes lo habían robado en Chacras de Coria.
El Polo apareció en un barrio de Luján a la mañana siguiente. Un hombre denunció al 101 de emergencias que estaba estacionado en la calle, frente a su casa, pero que no era de su propiedad y tampoco de sus vecinos.
El atraco al Nación de Palmares fue parte de una saga de golpes delictivos contra bancos públicos y privados de Las Heras, Godoy Cruz y Maipú, ocurridos en el último año y medio anterior.
Con cifras que fueron desde los $1.000 hasta los $20.000.
A manos de bandas de encapuchados o disfrazados.
El caso del millón de pesos robados en cuatro minutos sigue impune.




