Desde el 21 de septiembre, Mendoza podría empezar a sentir con más fuerza los efectos de El Niño. Así lo advirtió la meteoróloga Elizabeth Naranjo, quien remarcó que el pronóstico estacional para la región de Cuyo anticipa una primavera con precipitaciones por encima de lo normal.
El Niño 2026: un nuevo pronóstico anticipa el evento más fuerte en 70 años y lo que viene para la primavera
La actualización más reciente a nivel internacional respalda el escenario: hasta un 75% de probabilidad de que se trate de uno de los eventos más intensos de las últimas siete décadas
"El pronóstico te dice que para esta primavera vamos a tener mayor cantidad de precipitaciones y de lluvia, por encima de lo normal", explicó, y pidió no bajar los brazos con las medidas de prevención que ya se vienen tomando en los municipios: limpieza de acequias, revisión de techos y monitoreo constante de los pronósticos de corto plazo. La especialista se desempeña en el área de Servicios Meteorológicos Especializados (AEMSA).
La advertencia cobra fuerza porque no es un dato aislado: la actualización más reciente a nivel internacional confirma que El Niño se está intensificando más rápido de lo previsto y podría convertirse en uno de los eventos más fuertes de las últimas siete décadas, algo que -según Naranjo- obliga a prepararse para un escenario de mayor cantidad de precipitaciones en la provincia.
Por qué hay que estar atentos: no todo es El Niño
Naranjo pidió cautela antes de atribuir cada cambio de tiempo actual al fenómeno. "El Niño es un gran forzante, que ya nos dio la primera señal de las nevadas en alta montaña", explicó, aunque aclaró que no todos los cambios que se sienten hoy en la atmósfera están necesariamente asociados a él. Según detalló, hay otras oscilaciones de gran escala —como la Oscilación Madden Julian o distintos índices oceánicos— que también inciden sobre la temperatura y las precipitaciones.
"No se puede concluir que esto que estamos viviendo es Niño. Hay que esperar, hay que evaluar, hay que hacer un análisis mucho más minucioso", subrayó, y recomendó seguir de cerca los pronósticos oficiales antes que la intuición, refiriéndose al temporal de este viernes y sábado.
Aun así, fue clara respecto de la tendencia de fondo, que ya le enciende una señal de alarma personal: "Eso a mí me activa las alarmas, o sea, la alerta que tengo que prepararme para recibir mayor cantidad de precipitaciones", señaló.
Naranjo también recordó que ya existe evidencia histórica sobre el comportamiento de El Niño en la región: los años más intensos —2015-2016; 1997-1998; 1982-1983— dejaron impactos que podrían repetirse. En el invierno, la señal más clara suele ser un aumento de las nevadas en la alta montaña, algo que —según la meteoróloga— ya se está confirmando esta temporada.
El riesgo particular de las tormentas convectivas
Uno de los puntos que más preocupa a nivel local es el de las precipitaciones convectivas: tormentas breves pero muy violentas, con granizo y ráfagas de viento, capaces de generar inundaciones repentinas y daños a la producción agrícola en cuestión de minutos, como ya ocurrió a principios de este año.
Naranjo explicó que la señal para este tipo de tormentas es especialmente fuerte al inicio del verano en zonas como el Gran Mendoza, San Rafael, General Alvear, Malargüe y el este provincial. Durante el verano pleno la señal se atenúa, aunque eso no descarta que igualmente se produzcan tormentas severas. Sobre cómo se comportan, fue precisa: "No es que se nos va a inundar todo Mendoza con una tormenta. Las tormentas no tienen esa formación: se forman en una región y van afectando a medida que se van desplazando por ciertas localidades", detalló, para bajarle el tono a la idea de un desastre generalizado sin restarle gravedad al riesgo puntual.
El respaldo internacional
La advertencia de Naranjo no es un dato aislado. La actualización más reciente a nivel internacional muestra que el Pacífico ecuatorial oriental viene registrando anomalías de temperatura superficial superiores a los 3 °C, una cifra que ubica a este episodio en un grupo muy reducido de eventos extremos. El índice Niño 3.4 —el de referencia para medir la intensidad— llegó a 1,8 °C en agosto, mientras que el Niño 1+2, el más cercano a Sudamérica, trepó a 3,4 °C.
Con ese respaldo, se calcula más de un 90% de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad "muy fuerte" entre esta primavera y el próximo verano, y hasta un 75% de probabilidad de que se trate de un evento histórico, es decir, que supere los 2,5 °C en el índice trimestral de referencia desde 1950. La propia Naranjo lo había anticipado en esos términos: "Este Niño se está previendo que la intensificación sea histórica, o sea, que pase un poco más allá de lo que se ha registrado en los últimos años intensos".
Qué cambia con esta actualización
Naranjo destacó que las medidas de prevención que ya vienen tomando los municipios y gobiernos locales —desde la limpieza de acequias hasta la revisión de techos en los hogares— van en la dirección correcta, aunque aclaró que el escenario más catastrófico no es el único posible: el comportamiento final del fenómeno también depende de cómo evolucione la circulación atmosférica durante el verano, cuando la zona más castigada por las lluvias suele desplazarse hacia el litoral argentino, Uruguay y el sur de Brasil.
De todos modos, remarcó que la magnitud que se está proyectando para este episodio no tiene comparación reciente, motivo por el cual organismos internacionales como la Organización Meteorológica Mundial (dependiente de la ONU) están llamando a extremar las medidas de prevención en toda la región.
La recomendación de fondo
Tanto el pronóstico internacional como la lectura de Naranjo coinciden en un mismo mensaje: la tendencia hacia una primavera y un verano más lluviosos que lo habitual en Mendoza está confirmada, pero la forma concreta en que se manifestará —cuándo, dónde y con qué intensidad— seguirá dependiendo de los pronósticos de corto plazo. La próxima actualización oficial está prevista para el 8 de octubre, y hasta entonces las actualizaciones semanales seguirán marcando el pulso de un fenómeno que, según todos los indicios, recién está mostrando su primera fase.
En pocas palabras
- El Niño 2026: Se anticipa un evento histórico con precipitaciones superiores a lo normal para la primavera en Cuyo.
- Intensificación Rápida: El fenómeno se está fortaleciendo más rápido de lo previsto, siendo uno de los más fuertes en 70 años.
- Riesgo de Tormentas: Se advierte sobre un aumento en tormentas convectivas severas, con potencial de granizo y vientos fuertes.




