Durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría temprana, la Marina de Estados Unidos exploró la posibilidad de hacer que un barco fuera menos detectable, aunque no “invisible” en el sentido literal.
El experimento de la marina de Estados Unidos en el que intentó volver invisible a un barco
Estados Unidos exploró con rigor científico los límites de la física aplicada a la guerra, aunque la fantasía de desaparecer sigue siendo solo eso
Este esfuerzo de la marinad de Estados Unidos se conoce como el llamado “Proyecto Arcoíris”, un programa de investigación orientado a estudiar los efectos del electromagnetismo sobre los objetos metálicos y su interacción con los campos de radar.
El experimento de la marina de Estados Unidos en el que intentó volver invisible a un barco
El experimento más famoso tuvo lugar en 1943 en la Estación Naval de Filadelfia, con el destructor escolta USS Eldridge. La idea central del proyecto era investigar si un campo magnético intenso podía reducir la firma de un barco, disminuyendo su visibilidad para los sensores de radar y dificultando la detección por instrumentos electrónicos enemigos. La investigación de Estados Unidos surgió del interés por la “camuflaje electromagnético” y el uso de cargas de energía para alterar la manera en que un objeto reflejaba ondas electromagnéticas.
En los documentos oficiales de la Marina se describe que el barco fue sometido a pruebas de generación de campos magnéticos alrededor de su casco y de equipos eléctricos de alta potencia. Estos experimentos tenían como objetivo estudiar los efectos sobre los equipos del barco y la posibilidad de interferir con los radares, así como analizar fenómenos de desmagnetización que podían protegerlo de minas magnéticas.
Los resultados del experimento de Estados Unidos
Los resultados del proyecto fueron limitados y, según la documentación desclasificada, el barco no desapareció ni se volvió “invisible”. Hubo dificultades técnicas significativas. Los campos magnéticos intensos afectaban la instrumentación, y algunas pruebas tuvieron que interrumpirse por seguridad. No existen registros verificables de que la tripulación sufriera efectos físicos graves más allá de molestias leves asociadas a la exposición a campos electromagnéticos.
El proyecto de Estados Unidos fue finalmente cancelado porque los resultados no demostraron que la idea fuera práctica ni segura. Sin embargo, quedó registrado en los archivos militares como un ejemplo temprano de intentos de camuflaje electrónico y experimental con energía electromagnética aplicada a barcos.
Hoy, el “Experimento de Filadelfia” se recuerda más por la combinación de su nombre evocador y los rumores que circulan desde entonces, que por algún éxito tangible en invisibilidad.






