Opinión

El desafío de acompañar a los jóvenes a pensar en su proyecto de vida sin presiones

Cada vez se insiste más en que los jóvenes definan su futuro, pero pocas veces se revisa cómo se les propone. El desafío educativo es despertar el interés sin convertir el futuro en una fuente de ansiedad

Terminar la secundaria es un logro significativo que marca el inicio de nuevas oportunidades. Una de ellas es la posibilidad de elegir una carrera o trayecto de capacitación para el trabajo con el objetivo de incorporarse al mercado laboral. Sin embargo, la transición entre niveles educativos constituye un desafío porque no es un proceso automático, sino que constituye una experiencia de aprendizaje en sí misma.

Cuando en el ámbito familiar o escolar se trata el tema de tener un proyecto de vida, hay algunas cuestiones fundamentales que muchas veces no se consideran.

A diferencia de los tres primeros niveles del sistema educativo argentino, la educación superior no reviste carácter obligatorio. Entonces, ¿por qué los jóvenes deberían seguir estudiando?

Este no es un tema menor, si tenemos en cuenta que tanto niños como adolescentes están habituados a pasar de un nivel a otro de la escolaridad como algo que acontece de suyo. Sin embargo, al considerar alternativas de formación para el mundo del trabajo la cosa es bien distinta. ¿Cuál es la diferencia? En este caso se trata de algo electivo. Es ahí, dónde naturalmente aparece esa emoción que nos prepara para actuar: la ansiedad adaptativa.

estudsiantes secundaria1
Sin duda, tanto familias como comunidades educativas secundarias acompañan el proceso de orientación vocacional u ocupacional.

Sin duda, tanto familias como comunidades educativas secundarias acompañan el proceso de orientación vocacional u ocupacional.

Ahora bien: ¿Por qué una respuesta natural ante una situación desconocida o incierta como la ansiedad adaptativa se puede transformar en un problema?

Las respuestas son múltiples e interdisciplinarias. Pero hay una cuestión de sentido común, que no se pone en palabras cuando los adultos dialogan con los jóvenes, y que puede condicionar cómo ellos se posicionan frente a la toma de decisiones para comprometerse con su futuro.

Muchas veces, la misma inercia del sistema educativo hace que se dé por sentado que deben seguir hacia la etapa siguiente simplemente porque terminaron la secundaria. A esto suele sumarse un factor que refuerza la idea de una continuidad en el sistema educativo más urgente que necesaria, la moratoria social. Si la sociedad permite que posterguen ciertas responsabilidades familiares y laborales debido a falta de madurez y a la necesidad de un período más de preparación para la adultez, en consecuencia, este tiempo de gracia debe ocuparse y la elección de una carrera puede convertirse en algo apremiante.

Sin duda, tanto familias como comunidades educativas secundarias acompañan el proceso de orientación vocacional u ocupacional. También, las instituciones de educación superior y centros de capacitación para el trabajo, se dedican a la articulación entre niveles y bregan por la integración de los jóvenes que ingresan a formarse, intentando fortalecer su adaptación al entorno social y académico.

Entonces, ¿qué falta al dialogar con los jóvenes en lo referido a la toma de decisiones y la continuidad de la formación para la vida y el trabajo? La punta del ovillo es hacer hincapié en una cuestión fundamental, la motivación humana. Antes de analizar la oferta educativa, dando por sentado que hay que seguir preparándose, es necesario preguntarse: ¿Qué debería motivar a un joven a interesarse por ingresar al mundo de los estudios superiores o la capacitación para el mundo laboral? En otras palabras, no se trata de qué seguir estudiando, sino de por qué hacerlo.

Optar por transitar el nivel superior de la educación es una elección que debe hacerse motu proprio, o sea, motivación propia. La palabra motivación deriva del latín motivus o motus, que significa “causa del movimiento”. Se trata del conjunto de factores que determinan las acciones de una persona.

Cada día, millones de personas en el mundo se levantan temprano para ir trabajar. Pareciera sencillo responder a la pregunta: ¿por qué lo hacen? La gente se levanta por la mañana porque necesita comer, y si no trabaja, no come. Luego, ¿qué sucede con aquellas personas que ya tienen asegurada su supervivencia biológica? ¿Por qué razón trabajan? Podríamos decir que lo hacen para crecer materialmente, adquirir bienes, vincularse con personas de intereses afines, encontrar reconocimiento, y realización personal.

estudsiantes secundaria2
La capacitación permite que la personas formen parte de comunidades profesionales.

La capacitación permite que la personas formen parte de comunidades profesionales.

Según el reconocido psicólogo humanista Abraham Maslow, todos los procesos que tienen lugar en la sociedad vienen determinados por alguna necesidad que precisa ser satisfecha. Entonces, si queremos motivar a los jóvenes para que vean el estudio no como una "obligación escolar", sino como una “estrategia de supervivencia y crecimiento personal” tenemos que cambiar el modo de plantear el abordaje del tema.

Tanto en el ámbito escolar como familiar, sería sensato que cuando dialogamos pasemos del "tendrías que" al "para vivir necesitarías", por ejemplo, estudiar una carrera o un oficio para adquirir saberes y construir la base que te permita cubrir tus necesidades básicas. El estudio y la capacitación son un camino para evitar la precariedad económica y lograr asegurarse la empleabilidad.

Asimismo, la capacitación permite que la personas formen parte de comunidades profesionales. Participar en una institución educativa o en un entorno laboral especializado proporciona un grupo de pertenencia donde comparten metas, lenguajes y desafíos. Estudiar habilita para el ejercicio de un oficio o profesión, conecta con el mundo, y permite obtener reconocimiento por lo que hacemos.

Cuando nos referimos al proyecto de vida, hablamos de la utilidad personal y social otorgada por los jóvenes a sus estudios. Por eso, es fundamental destacar que el interés por un área del saber se relaciona con la necesidad humana de realización personal y lo que queremos hacer está profundamente implicado en lo que deseamos ser. En un mundo cada vez más complejo, no se trata de si los jóvenes piensan o no en su futuro, sino de cómo quienes los educamos acompañamos ese proceso.

Temas relacionados: