Hay historias que empiezan en un lugar y terminan llegando mucho más lejos de lo que sus protagonistas imaginaron. La de Román Ruberti Godoy es una de ellas. El joven cineasta mendocino, cuya trayectoria ya fue contada por Diario UNO, acaba de sumar un nuevo capítulo a su recorrido: su cortometraje Volver a verte fue seleccionado para participar en el 45° Festival Internacional de Estudiantes VGIK, en Moscú, Rusia.
La noticia tiene un significado especial para el director. No solo porque la película viajará a uno de los festivales de escuelas de cine más antiguos del mundo, sino porque detrás de esa selección hay una historia filmada lejos de los grandes centros de producción, con una comunidad que se convirtió en parte fundamental del proyecto.
Volver a verte nació en el santuario de la Difunta Correa, en San Juan, y tiene como protagonista a Ramona, una niña de 12 años. Fue realizada con actores no profesionales de la comunidad y surgió como tesis de Ruberti Godoy en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC), sede Cuyo.
El rodaje fue una experiencia de encuentro con el territorio y sus habitantes. Una forma de hacer cine que busca que las historias no lleguen desde afuera, sino que nazcan de los lugares donde se filman y de las personas que los habitan.
Una película que comenzó en un santuario sanjuanino
Ahora, esa película que comenzó en un santuario sanjuanino tendrá una nueva pantalla en Rusia, en un encuentro organizado por el Instituto Estatal de Cinematografía de Moscú (VGIK), fundado en 1919 y considerado la escuela de cine más antigua del mundo.
“Me emociona profundamente que nuestro trabajo esté viajando. En medio de todas las tormentas que vivimos actualmente, ver que una historia filmada con nuestra comunidad llega tan lejos es una especie de calma. Por eso es tan importante difundir lo que hacemos”, expresó el director.
La selección en Moscú llega después de un recorrido internacional que llevó a Volver a verte por seis países y consolidó su presencia en el circuito de festivales de cine.
La película integró la Competencia Oficial de Florianópolis Audiovisual Mercosur, en Brasil; VLAFF Vancouver, en Canadá, donde tuvo su estreno norteamericano; Equinoxio, en Colombia, y Psarokokalo, en Grecia. En este último festival obtuvo el premio al Mejor Cortometraje Focus Argentina, su primer reconocimiento internacional.
En el país también recibió distinciones. Fue elegida como Mejor Cortometraje de Escuelas de Cine en el Festival de Cine Latinoamericano de Rosario, obtuvo tres premios en el Festival Audiovisual Bariloche, una Mención Especial del Jurado en Tucumán Cine y el Premio del Público en GRABA.
Un profesional del cine que es mendocino y ganó varios premios
Además, participó en Luz del Desierto y en la muestra ENERC de Cine de las Alturas.
Uno de los momentos más significativos de ese recorrido fue su proyección en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, el encuentro cinematográfico más importante de la Argentina. Para el equipo, llegar a esa pantalla representó un reconocimiento especial dentro del cine nacional.
Pero, más allá de los premios y las selecciones, el director encuentra el sentido de su trabajo en aquello que sucede frente a la cámara.
Volver a verte es la primera parte de un tríptico dedicado a las infancias. El proyecto propone acercarse al mundo desde la mirada de niñas y niños, con sus preguntas, sus descubrimientos y su manera de relacionarse con el entorno.
Para Ruberti Godoy, filmar las infancias también es una forma de mirar el presente. Los chicos viven con intensidad situaciones que los adultos muchas veces naturalizan o dejan de advertir: los cambios en sus comunidades, las pérdidas, los afectos y el paisaje que los rodea.
“Las infancias no son solo el futuro, también son el presente. Escucharlas es una manera de entender lo que nos pasa como sociedad”, señaló.
La elección de trabajar con actores no profesionales forma parte de esa búsqueda. No se trata solamente de contar una historia, sino de construirla junto con quienes conocen el lugar y pueden aportar una mirada propia.
En ese sentido, el rodaje en la Difunta Correa fue mucho más que una locación. La comunidad participó de una experiencia que ahora encuentra una nueva dimensión al llegar a públicos de otros países.
Hacer cine desde las provincias y llegar al mundo
El recorrido de Volver a verte también pone en evidencia las posibilidades de producir cine desde el interior del país.
Las herramientas digitales permiten que una película filmada en Cuyo circule por festivales internacionales, se conecte con espectadores de otros lugares y abra nuevas oportunidades para sus realizadores, sin que necesariamente deban trasladarse a Buenos Aires.
“En estos tiempos difíciles también hay una oportunidad. La tecnología nos permite mostrar lo que hacemos desde nuestro lugar, sin renunciar a nuestro territorio. Podemos filmar en Cuyo y que nuestras historias se vean en Moscú, en Vancouver o en Grecia”, sostuvo el cineasta.
La película contó con el apoyo del INCAA, el Gobierno de San Juan, la Municipalidad de Caucete y la Fundación Difunta Correa.
Para Ruberti Godoy, que una historia construida desde una comunidad pueda llegar a una pantalla internacional demuestra que el cine hecho en las provincias tiene un lugar en el mundo. Y que ese camino también puede abrirse desde la formación, el trabajo colectivo y la decisión de contar lo que sucede cerca.
El próximo desafío, en la cordillera mendocina
El viaje de Volver a verte ya tiene una nueva estación, pero el proyecto de Ruberti Godoy continúa.
Durante el segundo semestre de 2027, el equipo filmará Piedra y camino, la segunda parte del tríptico dedicado a las infancias. La historia transcurrirá en la alta cordillera mendocina y abordará el crecimiento, los vínculos y la lucha por quienes queremos.
El relato explorará la relación entre los niños y los animales, y se preguntará por el lugar de la arriería en el presente. Como en su película anterior, el director volverá a trabajar con actores no profesionales.
El proyecto cuenta con el apoyo del Fondo Nacional de las Artes, el Gobierno de Mendoza y el Senado de la Nación, además del acompañamiento de una empresa privada de logística de montaña, fundamental para llevar adelante un rodaje en alta cordillera.
“Estamos muy emocionados de filmar en Mendoza, en nuestra cordillera. Creemos que hay que incentivar a los talentos emergentes y las inversiones en cultura. Cuando lo público y lo privado se suman, las historias que nacen en nuestras provincias pueden llegar a cualquier parte del mundo”, concluyó.
Mientras tanto, Volver a verte prepara su llegada a Moscú. Una película que comenzó entre los paisajes y las personas de San Juan, que recorrió festivales de distintos continentes y que ahora suma una nueva oportunidad para mostrar que, desde Cuyo, también se puede contar una historia capaz de conmover al mundo.
En pocas palabras
- Cortometraje mendocino: Volver a verte de Román Ruberti Godoy participará en el 45° Festival Internacional de Estudiantes VGIK en Moscú, Rusia.
- Trayectoria internacional: la película ya recorrió seis países y obtuvo premios, incluyendo el Mejor Cortometraje Focus Argentina en Grecia.
- Próximo proyecto: Ruberti Godoy prepara Piedra y camino, la segunda parte de un tríptico sobre infancias, a filmarse en la cordillera mendocina.




