Sergio Tertusio, es un mendocino que vive en Panamá junto a su familia hace 16 años, y fue testigo directo del fuerte terremoto que sacudió este viernes al país centroamericano, pero en una situación más que particular: lo vivió en el piso 14 de un edificio.
Alberto Frau también es mendocino y reside en ese país hace 15 años. Él, en cambio, lo pasó en un subsuelo, ya que estaba ingresando a una cochera.
Ambos viven en pisos altos (Sergio en el piso 14 y Alberto en el 18) y coincidieron en que los nervios y el susto de la gente del lugar tuvo que ver, sobre todo, con que Panamá no es una zona sísmica, por lo tanto la gente no sabía qué hacer.
Sin embargo, a pesar de la gran magnitud del sismo (aún no está claro el número pero se calcula que fue superior a los 7º en la escala de Richter los edificios resistieron -solo algunos perdieron partes, como una iglesia antigua.
Un mendocino en el piso 14 durante el terremoto
En diálogo con el programa Hora Libre, de Radio Nihuil, Tertusio contó cómo vivió el episodio y explicó que el impacto fue especialmente fuerte porque Panamá no es considerada una zona de gran actividad sísmica y la población no está acostumbrada a este tipo de situaciones.
“Estamos en alerta máxima”, expresó el mendocino, aunque insistió en transmitir tranquilidad a quienes tienen familiares y amigos en ese país. Según relató, pese al susto, los servicios básicos continuaban funcionando y las comunicaciones se mantenían activas. Muy pocas localidades tuvieron interrupciones momentáneas.
Tertusio relató que el terremoto lo sorprendió en un departamento ubicado en el piso 14. Allí, el movimiento se sintió con una intensidad que lo hizo comparar el edificio con una coctelera.
“Se empezaron a caer algunas cosas”, afirmó sobre los momentos de mayor tensión. La experiencia fue especialmente impactante por las características de las construcciones de la parte nueva de la capital panameña, donde abundan los edificios de muchos pisos.
El mendocino señaló que incluso quienes provienen de lugares acostumbrados a los movimientos sísmicos pueden asustarse ante un episodio de estas características. En su caso, recordó que la experiencia le hizo pensar en el terremoto que vivió en la región de Cuyo durante su vida en Argentina.
Tertusio aseguró que nunca había atravesado una situación semejante en Panamá. Si bien recordó otros movimientos que habían generado preocupación, describió lo ocurrido este viernes como un momento en el que se vivió mucho miedo, pero volvió a aclarar que quiere que sus familiares y los de los mendocinos que residen en Panamá estén tranquilos.
Otro mendocino vivió el terremoto en un subsuelo
A diferencia de Sergio, Alberto Frau estaba ubicado en un subsuelo, ya que se encontraba ingresando a un estacionamiento. Mientras tanto, recordó, los obreros con los que trabaja -él es contratista y realiza reparaciones- estaban en el piso 30 de un edificio, trabajando.
Ratificó que la gente se asustó mucho, intentaron bajar de los pisos altos y algunos no comprendían lo que estaba sucediendo. Pero las consecuencias no fueron trágicas como en los terremotos de Venezuela y Colombia. Uno de los motivos es que, según consideró Alberto, en Panamá las construcciones altas tienen entre 20 y 25 años.
Al relato de Sergio, Alberto sumó que se suspendieron las clases y la administración pública, debido al temor que tiene la gente. Muchos ciudadanos temen todavía volver a sus casas.
Panamá no tiene cultura sísmica y el miedo se multiplicó
Uno de los aspectos que más destacaron los mendocinos fue la reacción de la población. Según explicaron, la ciudad de Panamá no está habituada a los terremotos como ocurre en Mendoza, donde la posibilidad de que se produzcan movimientos sísmicos forma parte de la vida cotidiana.
Para los entrevistados, el hecho de que Panamá no se considere una zona sísmica hace que el impacto en la gente sea mayor. A eso se suma el movimiento de las construcciones en altura, una experiencia que puede resultar aterradora para quienes no están acostumbrados a este tipo de fenómenos.
En el caso de Sergio, mientras dialogaba con Radio Nihuil, contó que escuchaba las alarmas de los Bomberos y la Policía, y que mantenía encendidos la televisión y la radio para seguir las novedades sobre la situación en el país.
Daños en localidades cercanas al epicentro
Tertusio también describió las primeras imágenes que estaba viendo por televisión sobre las consecuencias del terremoto en otras zonas de Panamá.
Mencionó a las localidades de Penonomé y Coclé, en el área próxima a la zona señalada como epicentro, y expresó que se habían registrado derrumbes y daños en construcciones. Entre ellos, mencionó la caída del campanario de una iglesia.
El mendocino advirtió que, ante la circulación de imágenes de los daños en las redes sociales, era importante mantener la calma y seguir la información disponible. Mientras tanto, en la capital continuaban las tareas de los equipos de emergencia y el seguimiento de la situación.
El mensaje de tranquilidad para los argentinos
Más allá del miedo que provocó el terremoto, los mendocinos quisieron llevar tranquilidad a las personas que tienen parientes en Panamá, ya sea de Mendoza como del resto del país.
Según manifestaron, no se habían interrumpido los servicios de electricidad, agua y gas, y también continuaban funcionando internet y las comunicaciones telefónicas. Eso les había permitido contactarse con sus familiares y mantenerse informados.
“Estamos con electricidad, con internet, estamos bien, obviamente con susto, con precaución”, destacó Sergio durante la entrevista.
El mensaje final de los mendocinos residentes en Panamá fue un pedido de calma y precaución, mientras ellos y sus familias permanecen atentos a la evolución de los acontecimientos ya que se habían registrado más de 50 réplicas.
En pocas palabras
- Mendocinos en Panamá: relataron la experiencia del fuerte terremoto vivido en el país centroamericano.
- Falta de cultura sísmica: la población local reaccionó con gran preocupación y miedo al no estar acostumbrada a este tipo de sismos.
- Resiliencia de edificios: a pesar de la magnitud, las construcciones modernas resistieron, aunque se reportaron daños menores en zonas cercanas al epicentro.



