Un derecho tan básico como es el de la identidad, no puede ser tan complicado de obtener en estos tiempos de bases de datos digitales y comunicaciones instantáneas, especialmente cuando una vida depende de eso.
Samanta Sánchez, de 58 años e insulino-dependiente, nunca fue inscripta ni tiene documentos, y por eso no puede tener el tratamiento médico adecuado -básico y fundamental- amén del resto de los millones de trabas que le impiden una vida normal.
Samanta tiene algunos recuerdos que le dan pautas sobre su filiación y los mencionó en una nota realizada por Marcela Navarro, para la edición del mediodía del noticiero de El 7. Tiene 58 años, y nació en el campo, en la provincia de Salta.
"Nací de una pareja que no pudo o no quiso tenerme y me dejó en manos de una pareja de personas mayores que eran puesteros. Estuve ahí hasta los 14 o 15 años", recordó la mujer indocumentada que vive en Mendoza desde hace tres años.
Sobre la falta de documentos explicó Sánchez: "No se hizo el trámite porque nací en una casa particular (no en hospital) y estábamos en el campo. La gente que me cuidó no tenía la suficiente educación como para pensar en los trastornos que me causaría esto en el futuro. Cuando mi hija comenzó la escuela quise tramitar mi DNI, pero no tenía ningún papel de los que me pedían", se quejó amargamente.
Sin trabajo ni cobertura médica
Lo que más preocupa a Samanta Sánchez, que vive con su hija de 30 años, Olga Contreras, es en lo inmediato la imposibilidad de acceder a un hospital para ser atendida y recibir un tratamiento adecuado a sus dolencias: diabetes, atrosis, asma e hipertensión.
"Ante una emergencia, como la de hace 20 días, cuando a mi mamá se le subió el azúcar como a 200 (mg/dl), nos atienden, pero como un favor, ya que ni pueden registrarla en el ingreso a la salita u hospital. Lo mismo pasa con los remedios, y ella necesita operarse y hacer tratamientos largos, lo que se hace imposible sin DNI", narró Olga, hija de Samanta.
Trámites trabados
El hecho de carecer de un certificado de nacida viva o acta de nacimiento, genera un sinfín de problemas a la hora de iniciar el trámite para obtener el documento.
Hace 14 meses comenzaron a gestionar el DNI. Primero fueron al Registro Civil de Casa de Gobierno, recomendados por un amigo con el director. De ahí fueron derivados a la oficina de Derechos Humanos de los Tribunales, y una abogada defensora de pobres y ausentes "de apellido Caballero, según cuenta Olga, la hija de Samanta.
"Sólo falta la respuesta del oficio de Renaper (Registro Nacional de las Personas) para confirmar que mi mamá no estuvo nunca registrada en ningún lugar del país, para que dicte sentencia y se pueda hacer el DNI", aclaró Olga Contreras.
"Ya se presentaron dos testigos que acreditan la identidad de mi mamá, y el informe del médico que dice que la edad declarada es correcta. Falta que se expidan el Renaper y el juez", aclaró la hija de la indocumentada, que agregó casi como súplica: "Mi mamá necesita urgente un tratamiento con plaquetas para que la puedan operar de una rodilla para ponerle una prótesis. Si no hacen pronto el tratamiento, le van a tener que cortar la pierna, o una nueva suba de azúcar la puede matar", concluyó.


