La poda es una de las tareas más importantes para mantener en buenas condiciones un árbol frutal. Eliminar ramas secas, enfermas o mal ubicadas ayuda a conservar una estructura equilibrada y favorece la entrada de luz y la circulación de aire dentro de la copa. Además de observar el estado de la planta y utilizar herramientas adecuadas, algunos aficionados a la jardinería consultan el calendario lunar para determinar cuándo realizar los cortes.
Esta práctica se basa en una tradición según la cual las distintas fases de la Luna pueden influir en el movimiento de la savia. Aunque se trata de una creencia de la jardinería tradicional y no de un criterio científico, quienes la siguen seleccionan determinadas fechas para podar los árboles frutales.
Calendario lunar: estos son los días para podar el árbol frutal en octubre
Según el calendario lunar, octubre presenta tres jornadas consideradas apropiadas para realizar distintos trabajos de poda. Cada una coincide con una fase diferente y se relaciona con una tarea específica.
- 3 de octubre: corresponde al cuarto menguante y es señalado como un momento adecuado para realizar una poda de limpieza. Se pueden retirar ramas secas, quebradas o enfermas, además de los brotes que crecen hacia el interior de la copa y dificultan el paso de la luz y el aire.
- 10 de octubre: con la llegada de la Luna nueva, aparece otra fecha elegida para eliminar partes deterioradas del árbol. De acuerdo con esta tradición, los cortes realizados durante esta etapa ofrecen condiciones favorables para que la planta se recupere y conserve su buen estado.
- 18 de octubre: durante el cuarto creciente, la recomendación se enfoca especialmente en los árboles frutales jóvenes. Una poda moderada permite orientar su desarrollo, corregir la estructura de la copa y conseguir una distribución más equilibrada de las ramas.
Por otro lado, el 26 de octubre, coincidente con la Luna llena, es la fecha que el calendario lunar recomienda evitar para realizar cortes importantes en los árboles frutales.
Esto se debe a que, durante esta fase, la savia tendría un movimiento más intenso hacia las partes superiores de la planta. Por ese motivo, una herida producida por la poda podría generar una mayor pérdida de fluidos y dificultar la recuperación.

