Es en ese desierto donde, en los últimos años, se ha encendido una curiosidad que mezcla ciencia y necesidad. Se trata de acceder al agua sin río, sin pozo, sin que llueva y sin manantial visible. Solo aire caliente que late bajo el sol y un puñado de dispositivos que parecen esculturas futuristas.
Cosechan niebla en el desierto del Sahara y producen miles de litros de agua sin lluvia
En zonas del desierto del Sahara, donde la lluvia no llega, pero si niebla desde el Atlántico, investigadores instalan mallas captadoras que interceptan microgotas de agua suspendidas en el aire. Al chocar con las fibras, esas gotas se unen y caen por gravedad hacia depósitos.
Proyectos documentados en medio del desierto demuestran que así se obtienen miles de litros diarios. Estos colectores de niebla están hechos de materiales como polipropileno o nylon, materiales duraderos que maximizan la captura de gotas sin necesidad de energía externa, solo viento, niebla y diseño adecuado.
La importancia de estas mallas en medio del desierto
Más allá del asombro técnico, lo que ocurre es un cambio profundo en la relación con el territorio. El desierto del Sahara deja de ser solo un espacio hostil y se vuelve un lugar que puede dialogar con quienes lo habitan. La niebla pasa a ser un recurso, una rutina, una espera diaria como la lluvia.
Estas mallas en medio del desierto pueden
- da metro cuadrado de red puede producir entre 10 y 22 litros diarios, y en días de niebla densa esa cifra puede triplicarse.
- las mallas no usan electricidad ni bombas. Funcionan solo con niebla, gravedad y viento, lo que las vuelve ideales para territorios aislados y sin infraestructura.
- En Marruecos, cerca del desierto del Sahara, ya hay más de 1.600 m² de mallas instaladas, conectadas a tanques y tuberías que llevan agua potable directamente a las casas.
- antes, muchas familias caminaban hasta 3 horas diarias para buscar agua. Hoy, ese tiempo se transforma en descanso, escuela, cultivo o permanencia.






