En el dinámico mundo de la gastronomía digital, los trucos caseros suelen oscilar entre la genialidad y el peligro. Sin embargo, una técnica ha capturado la atención de expertos y aficionados por igual: añadir un cubo de hielo a la sartén mientras se cocina un huevo.
La recomendación de usar hielo al freír huevos no busca enfriar el aceite, sino aprovechar el cambio de estado del agua. De esta forma, puedes conseguir resultados de restaurante en la comodidad de tu hogar.
Por qué colocar un cubo de hielo al freír huevos
Al colocar el cubo en una esquina de la sartén caliente y taparla inmediatamente, el hielo se sublima y se convierte en vapor de agua de forma instantánea.
Este vapor queda atrapado bajo la tapa, creando una pequeña cámara de cocción por convección. Mientras que el aceite (o la mantequilla) se encarga de dejar la base del huevo crujiente y dorada, el vapor caliente cocina la parte superior de la clara, de manera uniforme.
Uno de los mayores problemas al freír un huevo es que la clara que rodea la yema suele quedar cruda o viscosa. El vapor del hielo cuaja esa proteína en segundos.
Tradicionalmente, para cocinar la parte superior se debe "bañar" el huevo con aceite hirviendo usando una espumadera. Con el vapor, este exceso de grasa es innecesario.
Es vital recordar que este truco casero debe realizarse en sartenes con muy poca grasa o aceite. El contacto directo de una gran cantidad de agua con aceite hirviendo puede provocar salpicaduras peligrosas.
En el caso de hacerlo correctamente, el resultado es un huevo impecable, con una textura equilibrada que eleva cualquier desayuno.
Beneficios de comer huevo todos los días
- Fuente de proteína completa: aporta todos los aminoácidos esenciales necesarios para reparar y desarrollar masa muscular, lo que lo hace ideal para deportistas. Un huevo mediano proporciona unos 6-7 gramos de proteína.
- Salud cerebral (Colina): es uno de los pocos alimentos ricos en colina, un nutriente crítico para la memoria, el desarrollo cerebral y el estado de ánimo.
- Protección ocular: las yemas contienen luteína y zeaxantina, antioxidantes que ayudan a prevenir la degeneración macular y las cataratas.
- Control de peso y saciedad: debido a su alto contenido proteico, ayuda a sentirse lleno por más tiempo, reduciendo la ingesta calórica total durante el día.
- Perfil vitamínico completo: contiene vitaminas A, D, E, B12, así como folato, selenio, hierro y yodo.






