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China se moviliza al cañón más profundo para la construcción de la presa más grande del planeta: India responde con otra presa

A pesar de ser presentada como energía verde, la mega-represa china en el Tíbet provoca desplazamientos masivos de comunidades y temores de escasez de agua en India y Bangladesh.

El gigante oriental se caracteriza por sus enormes construcciones, muchas de las cuales desafían al mundo y, en ocasiones, incluso a la física. Esta gigantesca infraestructura es un ejemplo de ello. Conocida como el “proyecto del siglo” de China, pretende generar 60 gigavatios (GW) de electricidad al año, una cifra descomunal.

Se trata de la represa de Medog, proyectada como la planta hidroeléctrica más poderosa del mundo. Su capacidad triplicaría la de la actual líder, la presa de las Tres Gargantas. La obra inició formalmente su construcción a mediados de 2025. Sin embargo, una infraestructura de esta envergadura también plantea importantes desafíos y conflictos.

La enorme construcción de China que desafía a la naturaleza e incomoda a sus vecinos

El primer conflicto está relacionado con su ubicación sobre el río Yarlung Tsangpo. Al encontrarse en la cabecera de este curso de agua, China tendrá un control significativo sobre el caudal que abastece a India y Bangladesh. Entre las tres naciones no existe un acuerdo formal de distribución del agua. Nueva Delhi teme que, en caso de un conflicto diplomático o militar, Pekín pueda restringir el flujo para provocar escasez de agua o liberar grandes cantidades de manera repentina, con el riesgo de generar inundaciones catastróficas.

En respuesta, India planea la construcción de su propia mega-represa río abajo, en la región fronteriza en disputa de Arunachal Pradesh. El objetivo es amortiguar los posibles efectos de las variaciones en el caudal provocadas por China, lo que podría alimentar una peligrosa carrera de represas en una de las zonas más inestables del planeta. A esto se suma el factor de riesgo del cañón del Tíbet. Donde se construye la planta se encuentra en una región con una elevada actividad tectónica, lo que plantea enormes desafíos para la ingeniería y la seguridad de la infraestructura.

Una construcción que apunta a la energía verde, pero con letra chica

La represa está diseñada para generar energía de manera constante. La enorme fuerza del río en el Tíbet permitiría obtener un suministro eléctrico masivo, estable y continuo durante las 24 horas del día. Además, se estima que la planta permitirá evitar la quema de millones de toneladas de combustibles fósiles cada año. Esto contribuiría a mejorar la calidad del aire en las provincias industriales y a reducir la huella de carbono de China.

La electricidad generada no se quedará en el Tíbet. Será transportada a miles de kilómetros mediante líneas de ultra alta tensión hacia la costa este del país, donde se concentran grandes centros industriales y tecnológicos como Shanghái, Shenzhen y Guangdong. Uno de los principales objetivos es abastecer a industrias de alto consumo energético, como la fabricación de microchips y la manufactura avanzada, que necesitan grandes cantidades de electricidad y un suministro estable para mantener sus operaciones.

El proyecto también obligará a China a desarrollar nuevas tecnologías de construcción, tunelación y resistencia sísmica para trabajar en uno de los entornos geográficos más complejos del planeta. Esto podría consolidar aún más a Power China como uno de los principales actores mundiales en infraestructura.

Con un costo estimado de entre 137.000 y 170.000 millones de dólares, la represa de Medog tiene previsto comenzar sus operaciones comerciales en 2033.

Mientras Pekín defiende el proyecto como una de sus mayores apuestas por la energía verde y una herramienta para avanzar hacia la neutralidad de carbono, sus vecinos lo observan desde otra perspectiva. A esto se suman las consecuencias sociales. Se calcula que distintos proyectos hidroeléctricos de China en la región ya han provocado el desplazamiento de más de 120.000 personas de sus tierras ancestrales. La construcción de Medog podría incrementar aún más las reubicaciones de comunidades que viven en la zona

En pocas palabras

  • China: Moviliza miles de ingenieros para construir la presa hidroeléctrica más grande del planeta en el río Yarlung Tsangpo.
  • Infraestructura: La represa de Medog generará 60 GW anuales, triplicando la capacidad de Tres Gargantas y generando tensiones hídricas con India y Bangladesh.
  • Desafíos: El proyecto enfrenta riesgos sísmicos, conflictos diplomáticos por el caudal del río y el desplazamiento de más de 120.000 personas.
Resumen generado por Thinkindot AI