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China llevó un ejército de 392 jóvenes para convertir un desierto en el mayor bosque artificial del planeta: tardó 50 años

Con una inversión de tiempo y recursos humanos sin precedentes, la iniciativa china de forestación a gran escala buscó crear una barrera verde para frenar el avance del desierto.

Durante años, el avance del desierto amenazó con llevar polvo y arena hasta algunas de las principales ciudades del norte de China. La respuesta fue poco convencional. Se trataba de plantar millones de árboles en una de las regiones más degradadas del país y convertir el paisaje árido en una enorme barrera verde.

Así nació Saihanba, un bosque ubicado en la provincia de Hebei, a unos 400 kilómetros de Pekín. El proyecto comenzó en 1962, cuando el territorio había perdido buena parte de su vegetación y la desertificación avanzaba desde el norte. La intención era recuperar el ecosistema, pero también crear una protección natural frente a las tormentas de arena.

¿Cómo China transformó un desierto en el mayor bosque artificial del planeta?

La transformación llevó décadas y requirió el trabajo de miles de personas, entre ellas trabajadores forestales y miembros del Ejército. Plantar árboles en este territorio no era sencillo. Las bajas temperaturas, los fuertes vientos y las condiciones del suelo dificultaban la supervivencia de las especies. Todo fue bajo la supervisión de la Administración Forestal de China que fundó la Granja Forestal Mecanizada.

En 1962 un ejército de 369 jóvenes silvicultores desafió al desierto. Cargando pesados brotes a pie sobre pendientes de hasta 30 grados, este equipo inicial cavó la roca viva con picos para combatir una desertificación extrema donde el 92% de sus primeros árboles plantados murió congelado por las ventiscas. Sin rendirse ante el aislamiento absoluto de las 9 torres de vigilancia donde los guardabosques monitoreaban el horizonte cada 15 minutos, los científicos locales crearon una revolucionaria técnica de plantación de "raíz desnuda" que revirtió el desastre

Una barrera verde contra el desierto

Con el tiempo, el paisaje cambió por completo. El bosque del Saihanba llegó a superar las 76.000 hectáreas de superficie, con una cobertura forestal superior al 80%, y se convirtió en uno de los mayores proyectos de forestación artificial del planeta.

La función del bosque va mucho más allá de cambiar el paisaje. Los árboles ayudan a reducir la erosión del suelo, retener agua y disminuir la velocidad de los vientos que transportan polvo y arena hacia otras regiones.

Su ubicación también es estratégica. Saihanba forma parte de una extensa franja forestal del norte de China que funciona como una barrera frente a la desertificación y contribuye a proteger las zonas habitadas y agrícolas cercanas a Pekín.

El bosque además actúa como un enorme reservorio natural. Sus árboles capturan dióxido de carbono, liberan oxígeno y favorecen la conservación del agua, mientras que la recuperación de la vegetación permitió el regreso de distintas especies de plantas y animales. El proyecto también se convirtió en un símbolo de la política de reforestación china.

En pocas palabras

  • China: Impulsó un proyecto de forestación para frenar el avance del desierto y crear el bosque artificial más grande del mundo.
  • Inversión: Se plantaron millones de árboles en 50 años, con técnicas innovadoras y el esfuerzo de miles de personas.
  • Impacto: El bosque Saihanba protege contra tormentas de arena, reduce la erosión y alberga biodiversidad.
Resumen generado por Thinkindot AI

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