Las Historias de José

Charly García en Mendoza, a 24 años del juicio que se festejó como un gol de Messi

Charly García fue juzgado y sobreseído por un episodio de lesiones leves ocurrido en el año 2000, horas antes del piletazo en el hotel Aconcagua

Mendoza, octubre de 2002. Sala de debates de la Segunda Cámara del Crimen del Poder Judicial. El imputado es un tal Carlos Alberto García Moreno, hijo de Carlos Jaime García y Carmen Moreno. Es Charly García, en otro capítulo de su Mendoza fatal.

"Maestro de piano", declara cuando el juez Arlington Uliarte le pregunta a qué se dedica, parte del formalismo procesal. Es Charly a punto de cumplir los 51. Flaquísimo. Huesudo. Un metro noventa de estatura. Saco sport y remera. Anteojos. Bigote bicolor por culpa del vitiligo que se reveló en la adolescencia. Las uñas rojas. Despintadas.

Volvamos atrás unos minutos.

Charly García se sienta en el banquillo. La audiencia está a punto de comenzar. Faltan los jueces, que siempre entran últimos. La sala, repleta de público, como en las viejas épocas de los Tribunales, cuando la gente se acercaba a mirar, a curiosear sobre crímenes resonantes, como el de Avelino Maure en los '70.

Los fotógrafos toman imágenes a mansalva. Charly García mira en todas las direcciones. Está tranquilo pero con él nunca se sabe... No parece ser él. "Es Charly, pero no es boludo. Sabe que está en un juicio", sugiere un empleado judicial.

- Charly, Charly... Acá. Miráme, miráme -le pide el reportero gráfico Marcelo Aguilar para Diario UNO.

Entonces García, prócer del rock nacional a punto de ser juzgado por lesiones leves contra una mujer, durante una batahola en el pub La Reserva, una madrugada de marzo de 2002 -después de cantar con La Negra Mercedes Sosa en el Estadio Malvinas Argentinas y horas antes del piletazo en el hotel Aconcagua- pone cara de Charly García y se entrega.

Posa el ídolo. Sostiene el mentón con un gesto pensativo y entrecierra los ojos, como si estuviera en una película del lejano oeste. Cinco segundos, siete a lo sumo. Se acomoda el cabello revuelto.

Y Aguilar se hace un festín capturando imágenes de Charly García. La foto icónica es la que se publica abajo.

Charly García en una foto icónica de su juicio en Mendoza hace 24 años. Marcelo Aguilar lo eternizó para Diario UNO.

Charly García en una foto icónica de su juicio en Mendoza hace 24 años. Marcelo Aguilar lo eternizó para Diario UNO.

La Mendoza fatal de Charly García

Completaban el Tribunal los jueces Roberto Yanzón y José Valerio, hoy juez de la Corte.

No era la primera vez que Valerio y Charly García estaban cara a cara por un asunto judicial. La primera había sido a fines de los '80, cuando Charly protagonizó uno de los primeros escándalos con daños materiales incluidos en un hotel. Dicen que fue después de aquella noche en que el músico del bigote bicolor se bajó los pantalones en el mítico estadio del club Pacífico, en pleno concierto. Valerio era fiscal correccional.

Volvamos al juicio de 2002. Charly había llegado a Mendoza la tarde anterior. Era todo paz. Calladito. Un caballerito inglés. Se alojó en el Microtel, cercano al predio de la Virgen.

A la mañana siguiente, los Tribunales fueron como una fiesta. Como nunca antes. Como nunca más volverá a suceder en ese edificio repleto de todo tipo de conflictos. Por plata. Por la vida. Por la libertad. Aquellos días, Charly le cambió la energía al Poder Judicial.

Octubre de 2002. Charly García en la sala de debates. Detrás, los jueces Uliarte y Valerio y el fiscal Argüello.

Octubre de 2002. Charly García en la sala de debates. Detrás, los jueces Uliarte y Valerio y el fiscal Argüello.

De entrada manifestó su intención de no declarar como acusado. Dejaría que el juicio suceda. Pero sin él en la sala. Su abogado, El Peque Calderón, pidió que le permitieran pasar el resto del debate en la sala de reuniones de la Segunda Cámara del Crimen. Pulgar hacia arriba.

¿Qué hizo Charly García en ese despacho donde los jueces se reunían para resolver sentencias? Comió y durmió. Tranquilo. No parecía él. "Es Charly, pero no es boludo", repitió el empleado judicial. El juicio siguió pero sin Charly no era lo mismo.

El vaso volador, la batahola y la sentencia

La denunciante, de apellido Navarro, declaró que Charly le había arrojado un vaso durante una batahola en La Reserva. Charly había dicho que no tenía idea de nada de eso. Ni del vaso, ni del escándalo. Estaba en su mundo.

El fiscal Adelmo Argüello no encontró pruebas ni motivos para acusar formalmente a Charly García. Entonces, sin acusación penal, el Tribunal no tuvo otra opción que sobreseerlo definitivamente.

Al día siguiente, la lectura del fallo se gritó en la sala de debates como un gol de Messi en el Mundial.

Charly García escuchó la buena nueva de pie. Las manos a la espalda, despintándose aún más las despintadas uñas rojas. Saludó con una leve inclinación de cabeza y se metió en una oficina del Tribunal.

La custodia y la Policía preparaban la salida de la estrella del rock nacional.

Chau, Mendoza

Pasadas las 12.30 de aquel viernes, Charly se asomó a la playa de estacionamiento de Tribunales que da a la calle España. Alzó una mano e hizo la señal de la victoria. No dijo ni mú. Concentrado. Un colaborador lo introdujo en un auto particular. Rapidito.

Pasó fugaz Charly García por Mendoza aquella vez y dejó su marca.

Veinte minutos después ya estaba en el aeropuerto.

Vuelta a casa con la inocencia como bandera.

Un capítulo más de Charly García y su Mendoza fatal.

Hoy, por sus 75 años, seguimos cantando sus canciones. Él lo hizo posible a través de los años.

Nosotros lo disfrutamos.

En pocas palabras

  • Charly García fue sobreseído por lesiones leves en un incidente de 2002 en Mendoza.
  • Juicio en Mendoza: el músico estuvo en la Segunda Cámara del Crimen, pero no participó activamente en el debate.
  • Sentencia: el fiscal no halló pruebas, se lo sobreseyó y salió de Tribunales con gestos de victoria.
Resumen generado por Thinkindot AI

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