Cuando apenas faltan dos meses del inicio del verano, las perspectivas turísticas para la Costa Atlántica argentina se complicaron. Si la expectativa del sector era repetir los niveles de la temporada pasada, la reciente devaluación del real brasileño sumó una amenaza directa: las playas del país vecino prometen ser un competidor mucho más agresivo para destinos como Mar del Plata, Pinamar y Villa Gesell.
Brasil más barato y la amenaza del "Súper Niño" encienden las alarmas en la Costa Atlántica
A menos de dos meses de la temporada alta, empresarios del sector advierten que la pérdida de competitividad frente a Brasil y el riesgo de un clima desfavorable amenazan con reducir aún más las estadías de los veraneantes.
El movimiento cambiario ocurrido a fines de octubre encendió las alarmas. Sin embargo, en el sector no hay una sola mirada. Mientras la hotelería pone el foco en el tipo de cambio, las agencias de viajes sostienen que la incertidumbre meteorológica por el fenómeno de "El Súper Niño" podría incidir todavía más en la decisión de los veraneantes.
Estadías más cortas y presupuesto acotado
La preocupación de los operadores se asienta sobre una tendencia previa: el acortamiento de los viajes y el impacto del contexto económico en el bolsillo.
"La actividad del turismo interno tenía como máxima aspiración repetir los niveles de la temporada pasada", señaló al sitio Perfil Daniel Loyola, integrante del directorio de la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA). Según el dirigente, predomina la tendencia a veranear durante fines de semana en lugar de quincenas o meses completos, un beneficio reservado casi de manera exclusiva para los segmentos de mayor poder adquisitivo en destinos como Cariló.
A esta dinámica se suma una retracción general del consumo. Datos del INDEC de septiembre revelaron una caída interanual del 13,2% en la salida de argentinos al exterior. No obstante, con un real depreciado, Brasil se posiciona para disputar la porción de mercado que aún conserva presupuesto para viajar.
Ante este escenario, prestadores locales apuestan a mantener tarifas competitivas absorbiendo aumentos de costos. "Los prestadores están haciendo un gran esfuerzo para no trasladar la totalidad de los incrementos a los precios. Se pierde rentabilidad, pero se apunta a sostener la estructura", agregó Loyola.
Dilema tarifario en la hotelería
Desde la Asociación de Hoteles de Turismo de la República Argentina (AHT) la visión es crítica. Su presidenta, Gabriela Ferrucci, advirtió que la combinación de factores cambiarios y climáticos configura un escenario de extrema incertidumbre.
"Nuestros hoteles enfrentan fuertes aumentos en costos laborales y energéticos que no han podido ni pueden trasladar a tarifas", explicó Ferrucci. La dirigente advirtió sobre un doble riesgo: aumentarle al turista local incentivaría la salida hacia Brasil, al tiempo que encarecería la Argentina para el visitante regional. Frente a esto, la entidad reclamó medidas de alivio fiscal para sostener la rentabilidad y el empleo en la costa bonaerense.
El factor climático: ¿amenaza mayor que el dólar?
Por su parte, la perspectiva de un episodio intenso de El Niño suma un elemento condicionante para los destinos de sol y playa.
Adrián Pastine, secretario de la Federación Argentina de Asociaciones de Empresas de Viajes y Turismo (FAEVYT), sostuvo que el clima puede pesar más que la brecha cambiaria. "Las cuestiones devaluatorias en los países vecinos son cíclicas y tenemos que adaptarnos. Me parece que hay más dudas por lo climático que por cuestiones de tipo de cambio", afirmó.
Dado que las previsiones sobre precipitaciones afectan tanto al litoral atlántico argentino como a distintas regiones del sur brasileño, la incertidumbre meteorológica condiciona el ritmo de las reservas de cara al inicio de la temporada.
Fuente: Perfil
En pocas palabras
- Brasil más barato: La devaluación del real brasileño encarece la Costa Atlántica frente a playas vecinas.
- Clima incierto: El fenómeno de El Niño genera dudas sobre las reservas turísticas para el verano.
- Estadías cortas: El contexto económico reduce los viajes, priorizando fines de semana y segmentos de mayor poder adquisitivo.


