Sin ser un mercado fuerte de bebidas espirituosas, como otros países de la región, la Argentina se afirma en América Latina como una vidriera para las mejores marcas de whisky del mundo, que ven cómo crece también el consumo de las calidades premium y súper premium del destilado, dijeron a Télam Tendencias fuentes del sector.
A los habituales aficionados al whisky en el país, reconocidos por ser relativamente pocos pero exigentes, se está sumando ahora un público más joven, lo que impulsa un cambio progresivo en el consumo de esta bebida, reforzado también por el excelente nivel de la coctelería nacional.
Los nuevos bebedores de whisky se inician en el mundo del single malt (elaborado en una sola destilería, sin mezclas) y con los de tipo NAS (No Age Statement), en los que no se especifica el tiempo de añejamiento, que suelen ser más amigables a los paladares novatos y más accesibles en precio, aunque no por eso de menor calidad.
La apertura de importaciones posibilitó que marcas y productos que antes no entraban al país impulsaran el consumo de las categorías premium y súper premium, así como la modalidad de las catas de whisky en las vinotecas, antes reservadas justamente al vino.
Vinerías como Winery, Ligier o Baltimore, sólo para nombrar algunos ejemplos, organizan estas catas de la mano de marcas como Chivas, Macallan o Johnny Walker, interesadas no sólo en cultivar el mercado local, sino en dar una clara muestra de que están en nuestro país.



