Héroes de nuestra libertad

Hace 163 años moría nuestro "capitán de mar y de guerra": Guillermo Brown

Por UNO
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Se cumple este martes el 163° aniversario del fallecimiento de uno de los grandes héroe de la patria. El 3 de marzo de 1857 pasaba a la inmortalidad quien supiera defender por mar nuestra libertad, y luego nuestra soberanía, siendo su primer almirante y Padre de la Armada Argentina: Guillermo Brown.

Brown fue quien armó la primera flota de las por entonces Provincias Unidas del Río de la Plata, en 1814, y obtuvo la primera victoria patriota en las aguas "color león", como diría Leopoldo Lugones, comenzando así a romper el bloqueo realista sobre Buenos Aires, y que sería eliminado posteriormente con el triunfo de la incipiente armada nacional en Montevideo. Además de a los españoles, el irlandés Brown, nacionalizado argentino, que tomó el nombre de Guillermo, en vez de su natal William, enfrentó al imperio de Brasil y al bloqueo Anglo-Francés en la época de Rosas.

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Una vida de novela

Guillermo Brown, bautizado como William Brown en Foxford, Condado de Mayo, Reino de Irlanda (actual República de Irlanda), el 22 de junio de 1777. Sus padres, católicos, emigraron en su infancia a Estados Unidos en 1786, donde pronto quedaría huérfano de padre (murió por fiebre amarilla), embarcándose en un buque de aquel país como grumete. Allí comenzaría su romance con el mar y la navegación, donde alcanzó la excelencia. Su barco fue apresado por una nave inglesa, y forzado a servir en ella. Como siguiendo un destino repetitivo, fue prisionero a Francia, de donde pudo escapar luego, tras ser capturado su barco por otro del país galo.

William regreso a Inglaterra luego de fugarse y se enroló en la Royal Navy. El 29 de julio de 1809 contrajo matrimonio con Elizabeth Chitty, en el Condado de Middlesex, cerca de Londres.

A finales de aquel año Brown llegó al Río de la Plata a bordo del Belmond y se radicó en Montevideo para dedicarse al comercio.

El 18 de abril de 1810 con la fragata Jane, de su propiedad, arribó a Buenos Aires en gestión comercial y permaneció dos meses en la entonces capital del Virreinato del Río de la Plata, siendo testigo de los acontecimientos de la semana de mayo que culminaron con la Revolución de Mayo.

Sus más recordados triunfos

El 1º de marzo de 1814, el Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata Gervasio Antonio de Posadas firmó el decreto por el que Guillermo Brown era designado teniente coronel y jefe de la escuadra.

La isla Martín García, que estaba en poder de los realistas, fue el bautismo de fuego para esta Fuerza Naval argentina. El 11 de marzo de 1814 Brown inició un ataque que fue rechazado y volvió a reanudarlo el día 15, culminando la acción con la toma de la isla, lo que fue una de las más trascendentales victorias en la lucha por la emancipación.

El 15 de abril de 1814 zarpó de Buenos Aires la fuerza naval al mando de Brown, que izó su insignia en la fragata Hércules, y el pueblo de Buenos Aires contempló alborozado su partida. Las acciones contra la escuadra realista se libraron en aguas de Montevideo, frente al Puerto del Buceo, entre el 14 y el 17 de mayo de 1814, en el llamado combate naval del Buceo, obteniendo Brown una victoria completa. Los realistas incendiaron 2 de sus buques y 5 naves de su escuadra; algunas de sus naves entraron de nuevo a Montevideo, mientras otras huyeron rumbo a España.

San Patricio al rescate

La batalla de la isla Martín García tuvo varias facetas, ya que inicialmente la escuadra nacional quedó mal ubicada y fue fácil presa del cañoneo de los buques españoles fondeados en un lugar estratégico, teniendo que retirarse con severos daños. Pero no fue una fuga, sino que hábilmente Brown simuló un escape, pero luego realizó un desembarco oculto del lado opuesto de la isla. Mientras se desplegaban por la el terreno para sorprender a la guarnición realista, un ruido alertó a los defensores y se perdió el factor sorpresa. Los desembarcados se desordenaron ante los disparos y se disgregaron en la maleza. Pero acertadamente un grumete comenzó a tocar la marcha St. Patrick's Day, conocida por los marinos, casi todos irlandeses, lo que los ayudó a reagruparse y templar sus almas para iniciar el contraataque que los llevó a la victoria.

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La estrategia de Brown vislumbró que una acción naval para liberar Montevideo podía producir la rendición de los realistas en esta bien fortificada plaza que resistía desde casi cuatro años el sitio por tierra de los patriotas, ya que podía ser abastecida de parque y alimentos desde el río. Insistió Brown ante Posadas y el Consejo de Estado sobre la necesaria urgencia de iniciar acciones navales contra los realistas embolsados en Montevideo y logró imponer su criterio.

El 15 de abril de 1814 zarpó de Buenos Aires la fuerza naval al mando de Brown, que izó su insignia en la fragata Hércules, y el pueblo de Buenos Aires contempló alborozado su partida. Las acciones contra la escuadra realista se libraron en aguas de Montevideo, frente al Puerto del Buceo, entre el 14 y el 17 de mayo de 1814, en el llamado combate naval del Buceo, obteniendo Brown una victoria completa. Los realistas incendiaron dos de sus buques y cinco naves de su escuadra; algunas volvieron a Montevideo, mientras otras huyeron rumbo a España.

El triunfo de Brown en este combate coadyuvó a las operaciones terrestres lideradas por José Gervasio Artigas y José Rondeau, y trajo aparejada la liberación de Montevideo, que así pasó al poder de las fuerzas patriotas, el 23 de junio de 1814. Según José de San Martín, la victoria de Brown en aguas de aquella plaza fue "lo más importante hecho por la revolución americana hasta el momento".


"¡Fuego rasante, que el pueblo nos contempla!"

En 1825, el avance expansionista del Imperio del Brasil, que pretendían la Provincia Oriental -actual Uruguay- , el 10 de diciembre, le declaró la guerra a las Provincias Unidas, y nuevamente Guillermo Brown salió en sus naves, y como siempre, en inferioridad de condiciones a defender las costas argentinas ante el bloqueo de la poderosa flota brasileña, que cerraba el puerto de Buenos Aires.

La escuadra nacional estaba integrada por muy escasas fuerzas: los bergantines General Balcarce y General Belgrano y una vieja lancha cañonera, la Correntina. Demostró entonces Brown otra faceta brillante de su capacidad: la organización; 12 lanchas cañoneras fueron inmediatamente incorporadas y al poco tiempo se incrementó el número de buques mediante la adquisición de la fragata Veinticinco de Mayo; los bergantines Congreso Nacional y República Argentina y las goletas Sarandí y Pepa. Brown izó su insignia en la fragata Veinticinco de Mayo.

Las primeras acciones contra la flota brasileña tuvieron lugar el 9 de febrero de 1826. Durante el combate la fragata Itaparica, buque insignia del almirante brasileño, sufrió graves averías y muchas pérdidas de tripulantes.

El 10 de junio de 1826 una poderosa fuerza brasileña se presentó ante Buenos Aires, integrada por 31 barcos. Brown solo disponía de 4 buques y 7 cañoneras, pero era dueño de ese coraje contagioso que se agranda ante la dificultad, y dirigiéndose a sus tripulantes los arengó con estas palabras: "Marinos y soldados de la República: ¿Veis esa gran montaña flotante? ¡Son los 31 buques enemigos! Pero no creáis que vuestro general abriga el menor recelo, pues no duda de vuestro valor y espera que imitaréis a la Veinticinco de Mayo que será echada a pique antes que rendida. ¡Camaradas: confianza en la victoria, disciplina y tres vivas a la Patria!". Poco después lanzó su célebre grito de guerra: "¡Fuego rasante, que el pueblo nos contempla!", haciendo referencia a la angustiada muchedumbre que seguía los acontecimientos desde las riberas porteñas.

El valiente marino argentino Leonardo Rosales acudió como refuerzo, y se sumó rápido a Brown con la goleta Río de la Plata. Lo mismo hizo  Nicolás Jorge con el bergantín General Balcarce. Tras los intensos cañoneos y buenas maniobras del almirante, pronto se vio a la flota enemiga puesta en fuga.

Patriota hasta su muerte

Retirado en su quinta de Barracas, Buenos Aires -conocida como la Casa Amarilla- falleció el 3 de marzo de 1857. Poco antes de morir fue visitado por el almirante inglés John Pascoe Grenfell, adversario suyo en la Guerra contra Brasil, quien se quejó de la ingratitud de estas nuevas repúblicas para con sus guerreros. Con mucha calma Brown le contestó: Señor Grenfell, no me pesa haber sido útil a la patria de mis hijos; considero superfluos los honores y las riquezas cuando bastan seis pies de tierra para descansar de tantas fatigas y dolores".