Por María Elena Izuel
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No sé si fue el primero, porque hay algunas fotos anteriores y no son de él, pero él fue quien se enamoró de San Rafael y dejó para la posteridad los paisajes sanrafaelinos en bellísimas fotos que difundió por Buenos Aires y el resto del país, haciendo conocer las bellezas de nuestro paisaje.
Jean Eugene Pi, ese era su verdadero nombre, nació en Ginebra, Suiza, el 19 de febrero de 1875. Era hijo del cónsul español en esa ciudad, don Baldomero Pi, cuya esposa, Stephanie, era de origen francés.
El apellido Pi es de origen catalán. Tuvo dos hermanas mayores, Marie y Alphonsine.
Sus padres lo enviaron a los mejores colegios de Suiza, pero no le gustaba estudiar y era bastante rebelde, aunque hablaba correctamente siete idiomas. El abuelo lo llevó a trabajar con él en una fábrica de corchos. Cierto día le llegó al abuelo un pedido de muestras de corchos desde la ciudad de Rosario y como no respondían el envío de las muestras y el negocio prometía ser muy importante, decidió enviar al nieto para que lo concretara. Juan se vino a la Argentina en el año 1896, pero vendió las muestras para vivir. Le comunicó al abuelo que no tenía dinero para viajar y éste le envió el billete para que se fuera, pero lo vendió y el dinero se lo gastó; tres billetes le mandaron y los tres los vendió, hasta que ya no le enviaron más. Viajó al Chaco y fue hachero, luego vivió en Buenos Aires y fue fotógrafo. Fue allí donde comenzó su pasión por la fotografía.
En Buenos Aires fue hallada en la facultad de Medicina, a fines del siglo XX, una película que data de la década de 1890 donde está filmada una operación de hígado y en los créditos del principio dice que fue
Eugene Pi quien hizo la filmación. No sabemos si fue él o un homónimo, porque él nunca lo comentó.
Cuando estaba viviendo en Buenos Aires conoció a una joven austríaca de nombre Valentina Widerman, con quien contrajo matrimonio. Conversando con la gente se enteró de que en el interior del país existía una Colonia Francesa y que había en ella una avenida de varios kilómetros de largo. Pensó que sería como los Campos Elíseos de París y se vino a San Rafael con su esposa. La desilusión debe de haber sido tremenda, porque la avenida era el Carril Nacional que unía la Villa 25 de Mayo con Cuadro Nacional pasando por Colonia Francesa.
En el año 1900 se instaló en Colonia Francesa, donde había muy pocas casas, pero igual se quedó, le gustó el clima y siempre decía que no había “atardeceres más hermosos que los de San Rafael, son únicos”. Trabajó en el ferrocarril cuando se estaba instalando la línea a Colonia Francesa.
Su casa
Se ubicó con una casa de fotografías en la esquina E de las actuales Pellegrini e Hipólito Yrigoyen, frente al famoso Hotel Club. Fue el primer fotógrafo instalado y posteriormente se trasladó a una casa quinta, donde ubicó su estudio.
Durante el año 1905 nació su primer hijo, de nombre Juan, que fue fotógrafo como el padre y conocido como Johnny; posteriormente nacieron Eduardo, que falleció con sólo 8 meses (de meningitis) y luego nacieron dos niñas: Silvia y Flora.
Al morir su padre les dejó la herencia a sus hijos, su hermana Marie se había hecho monja y dejó todo al convento, Alphonsine, había fallecido y él vendió los terrenos que le tocaron, era una fortuna y la ocupó en buscar la fabulosa Ciudad de los Césares. Recorrió todo el Sur mendocino buscándola, decía tener un plano, pero nunca halló nada. Se iba de excursión todos los fines de semana y recorrió todos los sitios posibles, dicen que solamente no pudo recorrer el sitio donde cayó el avión de los uruguayos.
Era muy inquieto y le atraían todos los inventos modernos. Se había comprado una máquina a manivela para pasar películas y entusiasmó a los vecinos, colocó una gran sábana en medio de la calle, sacaron las sillas de una confitería y se sentaron en la calle, así, por las noches les pasaba películas gratis a todos los que quisieran asistir. Era la primera vez que los vecinos veían cine.
Se cuenta también que instaló en 1930 la primera radio. Actuaba como locutor, pero pocos vecinos lo escucharon porque no había receptores para que pudieran oírlo.
Sabía música y tocaba el piano, por lo que formó parte del grupo de concertistas sanrafaelinos.
A la llegada del tren ya estaba establecido en San Rafael. En el semanario Ecos de San Rafael del 26 de agosto de 1903 ofreció fotos de la llegada del primer tren a La Resolana y una colección de 1.000 postales con motivo de la inauguración: llegada de los trenes oficiales, recepción en la casa municipal, picnic y diversiones populares en la propiedad del señor Iselín. El puente sobre el río Grande, los escoriales del Payén, Barrancas, el Colorado y la cordillera y agregaba: “De todo esto vendo vistas fotográficas en mi taller, frente al Hotel Club. Fotografía moderna. Juan Pi”.
