La inflación acumulada en el año va por el 19,4 por ciento y se calcula que finalizará en un 23, por arriba de la meta del 17% del gobierno. A dos años de gestión, este dolor de cabeza que significa la inflación no desaparece, pese que va en baja, aunque a un ritmo mucho más lento que el esperado.
Antes de asumir Macri repitió a quien quisiera escuchar (en muchas entrevistas) que "conmigo la inflación no va ser un problema". El dolor de cabeza ha evidenciado ser más complejo de lo que parecía, ya que a mitad del camino, aunque ha menguado, sigue intacto y molestando a los bolsillos de la gente.
El dólar planchado ayuda a contener un poco la inflación, pero no parece suficiente. Muchos ponen el foco en el déficit fiscal, que parece ser el próximo objetivo del gobierno, aunque es una pelea que tiene un costo. Algunas medidas como esta baja del déficit o la suba de tasas pueden ayudar en este combate pero a la vez implican un riesgo para el crecimiento de la misma economía, al provocar un "enfriamiento" de la misma.
Es una encrucijada que el gobierno deberá resolver y no parece probable que pueda hacerse muy rápido sin afectar una de las dos variables, por ende, tal vez las expectativas de baja de inflación haya que reacomodarlas y apelar a un progresismo en descenso como viene hasta hora.
Otras medidas como la suba de tarifas, naftas y otras, no ayudan al objetivo de baja. Es uno de los peligros de cuando la política, y encima de campaña, se mete a prometer resultados económicos mágicos. Llegará el momento en que el presidente tenga que hablar sobre su antigua promesa de "conmigo no será un problema la inflación", lo mismo que lo de "pobreza cero" tal vez.
Sin embargo, y siendo realistas, si este índice que desde hace años nos acompaña en los desayunos y en las charlas de trabajo y de amigos, sigue en una gradual baja, es posible que para dentro de dos años esté en un dígito o muy cerca de ello, y habrá que tomarlo como un triunfo en medio de este país imprevisible. Eso sí, ojalá la política de bajar la inflación siga más allá de 2019 asuma quien asuma, para que este verdadero "cáncer" deje de estar presente en la vida de los argentinos y que se vuelva a charlas de otras cosas más triviales.