Inicio San Rafael
Una opinión sobre cómo se maneja en San Rafael y actitudes diarias que rompen las normas y conforman un flagelo vial que sigue en crecimiento.

Opinión: ¿Conocemos las leyes de tránsito?

Van algunos ejemplos concretos: avenida Colón y Barcala. Antes del reciente ensanche de la primera cuadra de Colón, al no ser este tramo una avenida, la prioridad era para los que venían por derecha. Convertida la Colón en una avenida está claro que una avenida tiene la prioridad. Pues bien, parece que muchos sanrafaelinos no conocen esta norma básica de las prioridades, por ejemplo, de una avenida. Ya ha habido choques y hay mini incidentes todos los días.

Avenida Cardonato entre Sarmiento y Los Sauces. Desde que se han asfaltado algunas calles laterales (Benielli, Necochea, Cayetano Silva) se han registrado también algunos siniestros porque muchos cruzan la avenida desde estas calles laterales sin frenar. Desde la ley no existen dudas, la prioridad es de quien viene por una avenida (tampoco es para ir a 80 o 90 km/h).

Más: dos autos van por una calle más o menos a la par y uno de ellos se topa adelante con otro auto en doble fila o un vehículo más lento, etc. ¿Qué sucede en San Rafael? El que se encuentra el "obstáculo" adelante se mete en el carril de al lado haciendo que el que venía a la par (por el carril más rápido) tenga que frenar para no chocar. Está claro, para quien conoce y respeta las normas viales, que para cambiar de carril hay que esperar a que no venga nadie por el carril de al lado y, anunciando el cambio con el guiñe, cruzar de carril.

Parece claro que la falla está en la base (cualquiera recibe el carnet) y en la falta de sanciones a todas estas normas. No hay que buscar mucho más allá.

Hay que ajustar en la toma de pruebas para que realmente sea una prueba y punir las infracciones con más tecnología, presencia y rigurosidad. El flagelo vale la pena. Todos los años, en promedio, entre 30 y 40 personas mueren en San Rafael en siniestros viales y otros cientos quedan heridos. Ni hablar de los daños materiales.

No hay estadísticas, pero un importante porcentaje de vehículos locales debe haber pasado por el chapista al menos una vez. Hay que mejorar estas fallas, salvo que las leyes las hagan y las controlen los chapistas, claro.

 Embed