Desde que se instaló la torre y un pequeño restorán en el Laberinto de Borges, creció la afluencia de público a este verdadero patrimonio cultural del departamento y se convirtió en paso obligado para los sanrafaelinos y los turistas que visitan el departamento.
Para enriquecerlo y brindar nuevas alternativas, Ignacio Aldao y su familia ya pensaron en ampliar el horario de visita para aprovechar la noche.
En ese sentido, la idea es producir shows nocturnos y abrir una parrilla. Además se ampliará el sombreado sobre el predio para contrarrestar el sol en verano y darle más comodidad al visitante.
"Tenemos un producto pensado para el sanrafaelino y el turista que gracias a Dios nos acompaña cada vez más", dijo Nacho, y agregó que "el laberinto es el único homenaje en Argentina a quien fue un escritor genial y creador de la literatura fantástica en el siglo XX":
Aldao abrió las puertas de este fantástico predio en un nuevo aniversario del natalicio del escritor, que el 24 de agosto hubiera cumplido 118 años.
El laberinto empezó a forjarse en 2003 después de que Camilo (ya fallecido), hermano de Nacho, viajó a Inglaterra a visitar a Randolph Coate, verdadero inspirador y diseñador de este libro abierto natural en homenaje al genial escritor,
Después de unos años y con la incorporación de Ignacio, el proyecto comenzó a tener mejor forma y se constituyó en una verdadera belleza cultural única en el mundo y que fue copiada en Venecia.
"Es un homenaje como lo quería Jorge Luis Borges, con mucho verde en un lugar donde él compartió su amor platónico con Susana Bombal", explicó Nacho, y añadió que "el turista se sorprende que en San Rafael exista un lugar así con tanta belleza".
La estancia data de 1830 cuando se construyó la casona que todavía sigue en pie.



