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El edificio y murales del Correo

Durante muchos años el Correo estuvo en la Esquina de Day y Comandante Salas, donde funcionaba también la oficina de Meteorología y Enrolamiento en general. En 1935 se autorizó la construcción de un nuevo edificio, pero recién en 1948 se inició la construcción del actual, situado en la esquina de calles San Lorenzo y Barcala, que fue inaugurado el 24 de abril de 1953, en el año del cincuentenario del traslado de la cabecera departamental de San Rafael.

El arquitecto que tuvo a su cargo la obra fue el joven Eudaldo M. Vidal, vinculado al Sur por lazos familiares y con encomiables antecedentes, ya que había construido el edificio de Correos de la Ciudad de Mendoza.

El edificio de San Rafael se caracteriza por las líneas geométricas, un frente bello, sobrio, elegante y un interior importante, destacándose la luz que entra por los ventanales, por donde también ingresa el aire, que permite que el salón esté bien aireado. Fue construido por la empresa Mur Hermanos.

En la sala general se cuidaron todos los detalles para el público, para el personal de telégrafos, para la sección distribución de correspondencia, la calefacción, refrigeración y la casa para el jefe. La obra no sólo es bella sino útil en su pulcritud (revista Nativa-1953).

Hoy la distribución del edificio ha cambiado y se ha reducido el espacio destinado para el correo, ya que una parte es ocupada por el juzgado federal.

Los murales al fresco del Correo

La luz que tan magníficamente se distribuye por el gran salón permite ver en toda su belleza los murales pintados en lo alto de las paredes por el pintor Amadeo Dell Acqua, quien nació en Italia en 1905 y se nacionalizó argentino en 1922. Su trayectoria fue muy destacada, presentándose en varias exposiciones. Realizó grandes trabajos en el edificio de Correos de Buenos Aries y en el de Mendoza. En San Rafael tuvo que desafiar la salinidad de las aguas y los materiales, pero acometió la obra con entusiasmo. Primero investigó y luego ejecutó los frescos, que pertenecen al patrimonio cultural de la región. Utilizó arena lavada de San Luis, cal, agua de lluvia y un equipo que es justicia recordar: Hebe Giuliano, Mario Chierico, Norberto Ávila, Victor Ghezzi, Dora de los Santos, A. Ratto, P. Anfuso y F. Anfuso.

Los murales al fresco de San Rafael respetan con autenticidad los personajes, paisajes y las secuencias históricas que conformaron la región.

En el muro norte se hallan dos grandes paños, en el primero se representa el momento actual con los paisajes naturales: montañas, ríos, animales de la fauna y los transformados por el hombre merced al trabajo agrícola y a la construcción del dique El Nihuil. A su lado, y tras un gran cartel que reza “El Ministerio de Comunicaciones al Pueblo de San Rafael”, están representados los principales personajes que poblaron el terruño, desde los aborígenes, los soldados y los pioneros, tanto hombres como mujeres, hasta los franceses, italianos, suizos y otros que labraron el porvenir venturoso de esta tierra. Figuran Rodolfo Iselín, Juan y Federico Suter y muchos más.

En un segundo plano se ve la mensajería La Guerrera, el medio de comunicación de la Colonia y la primera iglesia de la Colonia, hoy iglesia de Lourdes. En un cartel se lee la fecha de inauguración del correo y en el centro está el escudo de San Rafael.

Siete paños laterales representan la historia lugareña en secuencia cronológica hasta la llegada del tren.

El primero representa a los primitivos habitantes, atrás sus toldos y se ven canales de riego primitivos.

El segundo corresponde a la llegada de los españoles y el trazado del fuerte.

En el tercero se ven gauchos y soldados dedicados a la construcción del Fuerte.

El cuarto representa la Conquista del Desierto, con el soldado de frontera y atrás se observa el duelo del Capitán Montoya.

En el quinto se pueden ver los primeros trabajos realizados por los pioneros, preparando el terreno, y se ve la ramada al fondo, que utilizaron como sombra para el desmonte y posterior nivelación de los campos.

El sexto está dedicado a la llegada de la ley, el orden, la cultura y la escuela.

En el último se ve una pareja, vestida a la usanza de la época; el hombre tiene una paloma en la mano, símbolo de la paz, y atrás se observa la llegada del tren.

Restauración de los murales

Desde 1987 se está reclamando la restauración de los murales, los que aparte del deterioro por el paso del tiempo han sufrido las filtraciones del agua de lluvia y algunos retoques de pintura que se han hecho con buena voluntad y poco conocimiento, pero lamentablemente hasta el momento no se han restaurado como merecen. Son parte de nuestra historia, no dejemos que se pierdan. 

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Edificio. Ahora es compartido por el Correo y el juzgado federal.
Edificio. Ahora es compartido por el Correo y el juzgado federal.