Javier Martín
En el mundo de los canarios, la imagen lo es todo. Por eso, en San Rafael hay cientos de criadores que durante el año se esmeran en formar los mejores ejemplares para lucirse en las competencias de exhibición.
Así es parte del mundo de los canaricultores, que en este departamento hoy concluirán su campeonato que clasificará a los tres mejores pájaros para el torneo argentino.
Intensidad y pureza del color, forma y tamaño del canario, plumaje y otras cualidades son las que se tienen en cuenta a la hora de la selección de los mejores. Al final del día, aunque la mayoría de ellos seguirá cantando, sólo tres de los 340 ejemplares que compiten en el club La Colina podrá cantar victoria.
Aunque para el público (hoy está abierto de 10 a 19 horas con entrada gratuita en Mitre 1.647) un pájaro de estos puede costar alrededor de $150, en el mundo de los criadores se llega a pedir entre $2.000 y $.6000 por ejemplar, en el caso de los vendidos por criadores top del país.
La mayoría comenzó en este mundo por amor a las aves, y los que no, que pueden haber empezado como terapia después de una enfermedad, se contagian ese amor en menos de lo que canta su primer pájaro.
Juan Melzi se inició primero con las palomas mensajeras, pero un día hizo un trueque por un canario y desde allí empezó a entender que al canario macho hay que prenderle la luz para que empiece a buscar la hembra. Este y mil detalles forman parte del mundo canaricultor.
“El juez evalúa la calidad del pájaro ajustado a un estándar reglamentado, y luego en el tamaño y forma del pájaro y las condiciones de salud que deben tener", dijo Juan.
Héctor Loretti es juez y apasionado, como todos. Como jurado contó que lo que se busca es "en los colores lipocrómicos, que no tienen melaninas, como el blanco, rojo, amarillo, la mayor intensidad de color. Ademas del color si hubiesen ejemplares muy parecidos se empieza elegir minuciosamente por formato, plumas, etc".
El canario original de hace 400 años era verde, pero los cruzamientos y mutaciones han creado más de 300 colores. "Hoy hay competencias grandísimas, pero a los que nos gusta el hobby generalmente lo hacemos como relax, es una terapia, un compañero más de la persona", afirmó Loretti.



