Hace un año otra vida joven estuvo a punto de apagarse en la esquina de avenida Hipólito Yrigoyen y Butti. Es que cuando un conductor ebrio atropelló a Candela Giménez y huyó la situación pudo ser una nueva muerte en el tránsito sanrafaelino. Sin embargo, Candela Giménez no quiso, la peleó y la pelea hasta hoy, antes para vivir y ahora para caminar.
El caso engloba tópicos del flagelo de esta sociedad: un tránsito inseguro por la falta de respeto a las normas, personas que nada valoran la vida y entonces no tienen problemas en huir luego de protagonizar siniestros viales y leyes que hacen que los culpables no paguen con cárcel.
La lucha
Cuando el Renault 12 que manejaba Hugo Scollo la atropelló, Candela (18) sufrió un fuerte golpe en su cabeza, del lado izquierdo, lo que le afectó la movilidad en el lado derecho y le provocó un edema cerebral. Los primeros días, al borde de la muerte cerebral, los pronósticos eran sombríos y de hecho hasta el día 12 de internación las pruebas que le hacían para medir la reacción cerebral daban mal. Es una ardua lucha diaria comenzar a recuperar de a poco funciones, aunque aún le queda para poder caminar con normalidad y resolver la movilidad de la cadera derecha.
"Es un proceso lento, día a día peleándola para ir mejorando de a poquitito. Estuvo internada del 27 diciembre de 2016 al 8 de agosto de 2017 en la Clínica San Andrés donde todas las terapias se agrupan dentro de la clínica; cuando decidimos venirnos para acá optamos por armar un equipo médico de fonoaudiólogas, terapista ocupacional, psicólogo, clínico, kinesiología, un grupo de profesionales que nos está ayudando y ha habido un cambio notorio desde que llegamos a San Rafael", contó a Canal 6 Marcelo Giménez, papá de Candela.
Sobre las lesiones de su hija, precisó que "venía con una calcificación a la altura de la cadera derecha que supuestamente le impedía la movilidad. Si bien tuvo lesión cerebral frontal, el golpe fue del lado izquierdo, que afecta la parte derecha, quedó sin movilidad en brazo y pierna derecha. Ha ido mejorando, todavía cuesta, pero es un gran avance que vaya dando sus primeros pasitos".
La esperanza es que con los ejercicios esa calcificación pueda ceder, o ir a cirugía. "Lo bueno es que Candela ha mantenido su buen humor. Y así ha llevado las limitaciones que presenta la vida. Desde lo cognitivo es lo que más queda por recuperar porque la parte motora alguien se puede poner un techo y decir 'bueno va caminar', no sabemos si 3 meses, 4 meses, 1 año, pero lo cognitivo no, es un interrogante. Viene bastante bien, con sus limitaciones, pero somos optimistas que va ir mejorando", añadió Marcelo.
Con los pronósticos médicos en contra, Candela ha mejorado, por eso la palabra milagro se mete en la charla de manera inevitable.
"Si no creés, empezás a creer cuando te pasa una cosa así, yo creo en algo superior, Dios o lo que fuera. Se arrimó gente de todas las religiones. Creo que el poder de la oración es fuertísimo, venga de donde venga. Estamos en presencia de un milagro, cuando uno habla con los médicos que la atendieron se quedan sin palabras desde la parte clínica para decir qué es lo que pasó, quiero agradecer a toda la gente del Schestakow", concluyó el papá.
"A Hugo Scollo, hoy, no lo perdono"
Más allá de la pelea por la salud de Candela, que es lo principal, existe otro tema, lo que pasó ese 29 de octubre de 2016 y luego en el juicio. Marcelo Giménez no duda en decir que, hoy, "no perdono a Hugo Scollo". Su impotencia es por el desinterés que, dice, tuvo Scollo en este proceso y luego que la Justicia lo dejara libre.
"Cuando ves lo de Candela o Vanesa Maugouber (atropellada por un taxista) te planteás primero la parte vial pero después un análisis más profundo: quienes lo cometen hoy están panchamente sentados en su casa, riéndose de la Justicia. Creo que el trasfondo es la Justicia, la legislación debería tener penas más duras y los jueces no atarse tanto al librito y tratar de ir más allá. Para el que atropelló a Candela la vida siguió y terminó el día que terminó la parte del juicio, Candela la tiene que pelear todos los días, no sabe qué va a recuperar".
Sobre Scollo, que fue condenado a 3 años de prisión en suspenso y 4 de inhabilitación para conducir, Marcelo sostiene que "mostró desprecio ante lo que había hecho, debería estar preso. Las leyes deberían endurecerse en estos casos. Sin duda Hugo Scollo no va escarmentar, jamás se acercó a pedir disculpas, de mi parte en este momento de mi vida no lo perdonaría"


