Había una vez un grupo de mujeres que, jubiladas de sus trabajos, decidieron dar un poco de alegría a quienes la necesitan y se transformaron en las abuelas cuentacuentos.
Cada vez que las llaman, llenan con la magia de sus relatos y lecturas el lugar. Escuelas, asilos, hospitales, jardines son algunos de los sitios donde se han presentado, volviendo la tristeza en sonoras carcajadas aunque sea por unos minutos.
El grupo se formó casi por casualidad hace unos diez años cuando la Dinaadyf (actualmente DINAF) lanzó el Programa de Abuelas Cuentacuentos. Allí sin conocerse se encontraron movidas por su ánimo solidario. Lo cierto es que aún hoy siguen trabajando. “No queremos institucionalizarnos, nosotras somos libres y pretendemos conservar ese espíritu. Nos movemos con recursos propios y nos lleva mucho tiempo”, dijo Gladis Salomón, una de las cinco del grupo fundador.
Con el tiempo algunas mujeres tuvieron que dejar el grupo, “pero ahora hay tres que quieren incorporarse. En este tiempo mucha gente nos ha ayudado brindándonos clases o puliendo los cuentos”, aseguró.
Las Abuelas Narradoras no tienen un día en especial o lugar fijo para reunirse, aunque han recibido propuestas de diferentes lugares para brindarles un sitio fijo. Por eso se manejan con el teléfono y cuando son solicitadas, hablan con la persona encargada del lugar para ver “cuál va a ser nuestro público y llevar material acorde. Nosotros tratamos de contar cuentos y leyendas mendocinas”, explicó Gladis.
En el grupo hay una abuela, Azucena Riveros de Mauleli, que trabajó muchos años en una importante librería, “por lo que ha leído mucho. Ella toma los poemas o cuentos y los convierte al género gauchesco. También a Nélida Orozco, otra de las integrantes, le encantan los cuentos costumbristas; el grupo se completa con Elina Tirapegui de Merenda y Pilar Torras, una joven catalana que con su acento particular les da otro color a las narraciones”.
Gladis destacó que “la gente nos escucha y presta atención. Lo importante es que todos entiendan la importancia de la lectura porque si no saben leer, tampoco podrán acceder a la tecnología”. Quienes que quieran deleitarse con sus narraciones o colaborar tienen que comunicarse al teléfono 4428263, al celular de Elina 154200793 o al fijo 4425111 de Nélida.



