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Fernández presidente y, ¿quién gobernará Mendoza?

Editado por Carlos Hernández
hernandez.carlos@grupoamerica.com.ar

Fue Anabel la encargada de anunciar el triunfo de la fórmula Fernández-Fernández.

Consciente de que el clima adverso a Macri ha dado un resultado irremontable en octubre, la senadora mendocina busca capitalizar el envión para intentar llegar a la gobernación.

La diferencia pequeña, pero significativa, que obtienen los Fernández en Mendoza habla de la tremenda situación nacional que golpea fuerte en la Provincia.

Alfredo Cornejo, que le puso el cuerpo a esta elección encabezando la lista de diputados nacionales, se mostró conforme con el "virtual empate" que logró gracias al corte de boleta, dada la ola negativa que ha pesado en la categoría presidencial.

Claramente, el oficialismo local tratará de diferenciar las PASO nacionales con las elecciones que vienen: cuatro departamentales, y las cruciales del 29 de setiembre que definirán gobernador y el resto de los intendentes.

Los gestos dicen mucho: se notó en las caras de los dirigentes del oficialismo que esperaban un resultado que los posicionara mejor para las provinciales. 

El contraste fue evidente en el bunker peronista, con una Anabel mesurada pero triunfante (completando el trío de Fernández victoriosos). Habló de los nuevos tiempos que se avisoran con el regreso del kirchnerismo-cristinismo en la Nación y se perfiló para la elección que viene con el objetivo de ser la primera gobernadora de Mendoza.

Se acaba de librar una PASO nacional que ha dado un veredicto lapidario para el gobierno de Cambiemos pero un crédito al de Cornejo. Esta base, el antecedente de las primarias mendocinas, y el reconocimiento a su destacada labor municipal son la esperanza que alienta a Rodolfo Suárez.

Ahora hay que ver cómo se las arregla Macri para gobernar hasta el 10 de diciembre sin que la zozobra de los mercados y la situación económica termine por llevarse puestas las posibilidades del radicalismo provincial.

Una vez más, las urnas dieron la espalda a las encuestas que no fueron capaces de predecir los resultados nacionales, ni comprender que cuando hay hambre la gente vota con la panza.

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