Esta receta de polenta con salsa y albóndigas, es ideal para combatir los días fríos de otoño e invierno. La polenta es un plato de origen italiano que se ha difundido en nuestro país. Es deliciosa, nutritiva e ideal para combatir el frío.
Esta receta de polenta con albóndigas de carne en salsa es ideal para que disfruten en familia.
Muchos aseguran, que la polenta no es un plato lujoso, pero sí poderoso: alimenta, rinde, reconforta. Para muchos, fue sinónimo de pobreza; para otros, de infancia.
Lo cierto es que la polenta es ideal para combatir los días fríos de otoño e invierno.
Origen de la polenta: de Italia a las mesas argentinas
La polenta llegó a estas tierras de la mano de los inmigrantes italianos que, con pocas monedas pero mucha memoria gastronómica, trajeron sus costumbres de cocina a la Argentina.
En el norte de Italia, la polenta -hecha con harina de maíz- era comida de campesinos. En el Río de la Plata, encontró una tierra fértil para expandirse: el maíz abundaba, los estómagos necesitaban llenarse, y el clima pedía platos que calentaran desde adentro.
La polenta se puede acompañar y preparar con diferentes productos, pero con tuco sabroso y albóndigas, quedará un plata rico, económico y rendidor.
Polenta con albóndigas: ingredientes
- Polenta rápida o tradicional: 1 taza (200 gramos)
- Agua o caldo (de verduras o carne): 1 litro
- Sal: a gusto
- Manteca
- Queso rallado (reggianito o sardo)
- 400 gramos de carne molida
- 3 orégano
- 2 yemas
- 1 cebolla
- 1 morrón
- 3 dientes de ajo
- 150 gramos de panceta
- 3 cuchara de avena
- 400 ml. de salsa de tomate
- Aceite de girasol
- Sal
- Pimienta
Polenta con albóndigas: modo de preparación
En un recipiente mezclar la carne picada, la mitad de la cebolla, el huevo, harina, pan rallado, sal y pimienta y mezclar durante 5 minutos. Agregar pimentón y seguir un ratito. Luego formar bolitas del tamaño de una pelota de golf y reservar
En una sartén caliente con un poco de aceite sellar las albóndigas y retirarlas. Luego en la misma sartén sumar el diente de ajo, la hoja de laurel y la mitad de la cebolla picada.
Agregar la salsa de tomate, sal, pimienta, orégano y una vez caliente colocar las albóndigas hasta que se cocinen durante 20/30 minutos a fuego medio fuerte (revolver y rotar cada tanto)
Luego apagar el fuego y reservar. En una olla con tres tazas de agua hirviendo y sal agregar la taza de polenta en forma de lluvia lentamente y mezclar con cuchara de madera para que no se formen grumos.
Bajar el fuego al mínimo y revolver hasta lograr la consistencia deseada (si es polenta instantánea serán dos minutos, si no 15 o 20)
Precalentar el horno. Luego colocar la polenta en una fuente de horno con manteca y un poco de queso. Sumarle la salsa y las albóndigas por encima y luego queso rallado sobre la superficie. Meter en horno a gratinar.
Luego retirar y sumar perejil o hierbas frescas.






