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Ocurrió el sábabo al mediodía en el barrio San Martín. Los voluntarios que cocinaron en el salón comunitario llevaron las hamburguesas y el puré bajo la lluvia hasta el improvisado comedor. A pocos metros permanece cerrado el salón en donde funcionaba el

Les negaron la apertura de un edificio municipal y almorzaron a la intemperie

Los 100 niños que almorzaron ayer en el comedor comunitario del barrio San Martín se acomodaron debajo del techo del nuevo centro de salud, con el viento y la lluvia entrando por todos lados, porque la actual gestión municipal no quiere entregarles las llaves del edificio del antiguo jardín de infantes Isleritos que está desocupado.

Los pequeños, las mamás, algunos familiares y los colaboradores de diferentes organizaciones sociales soportaron el frío en el cuerpo teniendo a pocos metros el espacio ideal para comer en condiciones humanas.

En el barrio San Martín, la zona del Volcadero a cielo abierto que tiene Paraná, las organizaciones sociales trabajan junto a 11 madres que todos los días le sirven la leche y administran el "roperito" que fueron armando.

A todos los problemas históricos que se sufren en el barrio ahora se sumó la falta de espacio. El salón comunitario quedó muy chico y necesitan ocupar el edificio del antiguo jardín.

Ayer prepararon hamburguesas y puré para 100 personas en un calentador. Niños y niñas se bañaron con agua caliente calentada en una pava. La situación es muy grave y necesitan soluciones ahora.

UNO pudo saber que el intendente Sergio Varisco ofreció que una persona de la Municipalidad tenga la llave de ingreso al edificio desocupado pero que también sea el encargado de abrir y cerrar.

Las organizaciones sociales se niegan a tener que estar esperando al "encargado de la llave" y quieren tenerla en su poder para poder administrar las donaciones y también las necesidades.

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Las familias almorzaron en un improvisado comedor con el viento en la cara y la lluvia humedeciendo los huesos.
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El piso no es un lugar para comer.
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Ayer colocaron los tablones debajo del techo del nuevo centro de salud porque fueron a comer más de 100 personas.
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Comen sin reparos del viento y la lluvia para no servir la comida en tandas.
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Algunos sábados llegan hasta 200 personas para comer en el almuerzo comunitario del barrio San Martín.
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Hamburguesas y puré.
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Las niñas esperan una respuesta urgente.

FUENTE: borrar

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