"Un inadaptado dejó así el cajero de calle Ramírez, ubicado en La Peruana", escribió a UNO la lectora que se sorprendió con la actitud del hombre que descargó su furia con la máquina.
Los cajeros suelen tener cámaras de seguridad y si funcionan, el agresor debe haber quedado registrado. Ahora el gran tema es conocer por qué el hombre se enojó de esa manera. Los clientes saben que, más de una vez cuando llegan hasta los cajeros de Paraná, se encuentran con que no tienen plata o están fuera de servicio.
En ese momento, la bronca estalla pero llegar a dañar el equipamiento ya es mucho porque se convierte en un delito.



