No perdieron sus pertenencias porque un primer movimiento fuerte resquebrajó el piso de cemento, el lunes pasado el mediodía y ofició de aviso. Por la noche, el desbarrancamiento fue de tal magnitud que les carcomió la tierra del patio, les rompió por completo la habitación y provocó graves daños en las paredes de la cocina y el baño.
Sucedió en calle 25 de Junio al final (y Reconquista), de Paraná. El lunes por la noche, personal de la dirección de Protección Civil de la Municipalidad implementó medidas de seguridad y gestionó el traslado de los ocupantes de dos viviendas (familiares entre sí) a los predios del Ejército.
Por éstas horas desde el municipio se evalúa la situación otras dos casas, lindantes a las afectadas por el deslizamiento de barrancas sobre el arroyo Antoñico.
Mientras tanto, dos familias abandonan para siempre el lugar que habitan desde hace más de 15 años. "No nos queda otra, nos tenemos que ir, tanto mi hermano, que es dueño de la otra casa, como yo y nuestras familias", contó a UNO María Rosa Tutti, propietaria de la vivienda más cercana a la barranca.
Su estadía en el Ejército será por tiempo determinado. Desde la dirección de Acción Social de la Municipalidad se analiza su reubicación en otro sector de la ciudad, según confirmó a UNO José Luis Meiner, subdirector de Protección Civil de la Municipalidad de Paraná.
"Los movimientos de tierra se dan frecuentemente en esa zona, y se incrementan con las grandes lluvias seguidas de tiempo de sequía", explicó el funcionario y especificó que estuvieron colaborando con la familia desde las 23 del lunes, horario en que fueron convocados, hasta las 3 de la madrugada. "Ahora ellos estaban juntando las últimas pertenencias y serán llevados al Ejército", recalcó.
UNO estuvo en el lugar en la mañana de este martes, y mientras las familias armaban cajas con ropa y juguetes de los niños, desarmaban muebles y cocina, los vecinos contaron el triste momento que les toca vivir.
"Tuve mis cuatro hijos en este lugar. Toda una vida pasamos acá", dijo María Rosa Tutti y añadió: "Mucha lluvia y además, maquinarias que desde hace tiempo trabajan en el entubado del arroyo Antoñico fueron los causantes de que hoy mi casa esté hecha pedazos".
En medio de la tristeza por abandonar ese lugar, está también la incertidumbre por el lugar al que serán destinados. "Nos están ayudando desde el municipio, pero no nos confirmaron un lugar fijo al que nos llevarán, solamente uno provisorio", sostuvo la consultada.
Ambas familias tenían intenciones de agrandar las viviendas. En el caso de la segunda casa afectada, justamente los mayores perjuicios se dieron en una habitación a medio construir. Las paredes presentan rajaduras de distintos tamaños. Las aberturas y chapas ya habían sido adquiridas y estaban listas para colocar, pero quedarán a la espera de un nuevo hogar.

