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Donaciones: el vino hecho por estudiantes irá a Cáritas

Alumnos de la Tecnicatura en Enología de Don Bosco dieron lo mejor a modo de donaciones: el vino que realizan en su trabajo final

Cuando todo el horror de la pandemia pase, quedarán seguramente los registros de los actos nobles -y también de los otros- que sirvieron para afrontar la crisis global del coronavirus y se prodigaron con donaciones y ayuda. Un grupo de jóvenes estudiantes mendocinos de la tecnicatura en enología de Don Bosco dejó de lado sus anhelos personales y celebraciones para apoyar al prójimo y darles la chance de sobrevivir. El vino que elaboran con orgullo como parte de su trabajo final ha sido donado a Cáritas, para que lo recaudado en ventas les llegue a quienes ya nada tienen en forma de un plato de comida, especie de tabla de salvación en este naufragio que sufre la humanidad.

El vino que elaboraron con esmero y celo profesional 18 alumnos de la Escuela Vitivinícola de la Obra de Don Bosco, en Rodeo del medio, Maipú, esta vez no seguirá el curso normal para el que fue creado. El excelente sauvignon blanc 2020 no irá a concursos ni a la tienda de la obra salesiana ni el ejemplar de muestra a la cava de la institución como recuerdo del paso de estos ya profesionales. El elixir dorado -algo más de 400 litros- fue cedido a Cáritas de la parroquia de María Auxiliadora para que le den un destino solidario, según contó el director de la escuela, Alfredo Baroni.

"Los chicos que están en segundo año de la tecnicatura tienen que elaborar dos vinos en la bodega escuela, además de la infinidad de productos que hacen a lo largo de la carrera. Normalmente este vino, que está en un tanque de 1.000 litros, para hacer la práctica a escala industrial (finalmente quedan entre 400 o 500 litros), se utiliza para hacer análisis y degustaciones. Si el vino tiene alta calidad, se participa de algún concurso. También se fracciona, los chicos tienen una marca, y lo venden a la Obra de Don Bosco. También les queda una parte para hacer los brindis en el acto de colación, y también como tradición se debe dejar una botella en la cava histórica de la institución y firman la etiqueta. Todo una simbología especial", detalló Baroni.

"De los dos vinos elaborados, un tinto y un blanco, el primero va en quedar en unas barricas, les falta un tiempo, y el blanco se trabajó con uvas sauvignon blanc, donadas por una finca de San Carlos. Fue todo un desafío ya desde la cosecha, porque hubo que traerla por cuenta nuestra, en vehículos propios, y con los mismos chicos haciendo la cosecha", recordó el directivo salesiano.

"Los chicos fueron a cosechar el domingo posterior al Acto Central de la Fiesta de la Vendimia (7 de marzo), a las 8 de la mañana, y luego cuando lo elaboraron, la verdad que salió un vino excelente, un cosecha tardía, a pesar que el proceso se vio afectado ya por las cuarentena" "Los chicos fueron a cosechar el domingo posterior al Acto Central de la Fiesta de la Vendimia (7 de marzo), a las 8 de la mañana, y luego cuando lo elaboraron, la verdad que salió un vino excelente, un cosecha tardía, a pesar que el proceso se vio afectado ya por las cuarentena"

Ya declarada la pandemia por coronavirus en nuestro país, lo que era difícil se volvió aún más, pero no detuvo la labor de estudiantes y docentes. "Se pudo seguir el proceso del vino gracias a un permiso que se gestionó en la Dirección General de Escuelas (DGE), y se tuvo que respetar un protocolo muy estricto. Como todos los años, los alumnos le ponen nombre al vino que hicieron y se les ocurrió un ingenioso "Fuera Bicho", en alusión al Covid-19", contó risueño el director del terciario.

"Cuando hubo que fraccionarlo al vino, surgió la iniciativa de donar al vino, renunciar a su marca, que es su propia identidad, y también se renunció a comercializarlo y no se pudo anotar en ningún concurso -no hubo-, ofreciéndolo a Cáritas para que lo fraccione y etiquete y con esa venta pueda ayudar a la gente afectada por esta crisis económica y sanitaria", expresó el ingeniero agrónomo Baroni.

Mucho tuvo que ver la calidad humana de los estudiantes, pero también el trabajo pedagógico de los docentes del instituto, enseñando valores más allá de lo curricular. "Uno de los profesores que inició el proyecto fue el profesor Edgardo Corti, pero al comenzar la cuarentena, y ser del "grupo de riesgo" por su edad, y tomó la posta el otro docente, Gerónimo Antonetti. Por la situación les advertí al profesor que no les podía pagar las horas que demanda una vinificación como esta, y por no poder poner un reemplazo de Corti, y él me dijo que no importaba, y siguió dirigiendo el proyecto ad honorem y con la mejor predisposición", señaló agradecido el directivo, que también explicó que la parte comercial del instituto ha donado las botellas, aportando todo el mundo algo para esta noble iniciativa.

Quien tuvo mucho que ver con la difusión de esta noble acción de alumnado, docentes, y en general todo el personal de la Obra de Don Bosco fue un querido profesor del instituto, el ingeniero agrónomo Jorge Nazrala, que también trabajó en el proyecto. "Quise ayudar a difundir esta iniciativa entre los amigos periodistas por un lazo afectivo que tengo con la escuela, ya que soy egresado de ahí, y doy clases desde cerca de 20 años. Los chicos que hicieron el donativo son de segundo año, y yo los tuve en primero y conmigo dieron los primeros pasos en este camino, ya que les doy la materia Enología I. Eso me enorgullece, tanto a mí, como a quienes trabajaron con ellos directamente, los profesores de práctica, de sgundo año, que son el enólogo Edgardo Corti y el ingeniero Gerónimo Anonetti", expresó Nazrala.

La nómina de los alumnos solidarios es: Virginia Riera, Mónica Tolaba, Valentina Sagr, Rodrigo Rivera Carrizo, Julio Niscola, Daniela Altamirano, Facundo Agnello, Malena González, Marcos Ríos, Alejandro Rojo, Valentina Vázquez, Rómulo Medrano, Martina Rojas, Laura Masoni, Gilda Janco, Héctor Chacón, Silvina Palacio y Micaela Velochia Camargo.